domingo, 30 de diciembre de 2012

Ante una Concepción de Murillo

Mirador Centro Cultural Sta. Catalina

Ante una Concepción de Murillo
Soneto

Ganando el cielo vas de astros cercada,
De nubes de arrebol y ángeles bellos,
Al aire el manto azul y los cabellos,
Al pie la luna y la serpiente hollada

Sonrosan tu mejilla nacarada
Del pudor y del alba los destellos;
Los ojos abres y fulgura en ellos
De tu amor la pureza inmaculada.

Ni en el sol, ni en el iris, ni en las flores,
Halló jamás la humana fantasía
De la luz que te envuelve los colores.

Y es que Murillo, con la fe por guía,
Al cielo fue a buscar los resplandores
Que circundan tu imagen, ¡Madre mía!

José Velarde

Este soneto se publicó en La Ilustración Española y Americana el 8 de diciembre 1891

lunes, 24 de diciembre de 2012

Recuerdos de la Alpujarra

Las pilas de la Fuente Vieja 1956 (Cubiles)
Recuerdos de la alpujarra

Dejad que recuerde y cante
Los prodigios y grandezas,
Los encantos y misterios
De aquellas vírgenes sierras,

Por cuyos cerros, barrancos,
Tajadas hoces y breñas,
Aventúranse tan sólo
Los pájaros y las fieras.

Crecen allí, en las cañadas,
Las pitas y las chumberas;
La vid silvestre, en las lomas;
El naranjo, en las riberas;

El castaño, en la agria cumbre;
El fresno, en las duras piedras,
Y el boj, el pino y el tejo,
Junto a las nieves eternas.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Conil visto por Romero Murube 1959

Algún día entre los días escribiremos la novela de Conil de la Frontera. Será una novela fácil y difícil a un tiempo. Muy escasa de los argumentos que gustan ahora. El mar, la vida y sus hombres. Nada más ni nada menos. La escena, en un pueblo blanco, de arquitectura morisca, en las cercanías del Estrecho, desde donde Andalucía ve «la costa del moro». Y en este pueblo, un mundo sencillo, vario y apacible. Los problemas eternos, sobreentendidos: nada de morbideces psicológicas, ni esa labor de polilla intelectual por los entresijos de las venas del cerebro. Sano y racial galdosianismo. Los distintos capítulos de Conil -bueno, de nuestra novela- irán centrados por las figuras representativas de cada época. La más antigua -cuando el hundimiento del «Reina Regente»- será la viuda del general Miranda... Doña Antonia. Siempre vesti­da de seda negra, tan abundante en pliegues y óptimas calidades de tejidos, que al ir por la calle, su traje, en el roce del caminar, producía siempre un ruido acompasado y solemne. El cuello, con un tul también negro, sostenido has­ta muy alto por unas ballenillas de hueso. Y como siempre se la veía así, uno llegaba a sospechar que estas ballenillas correspondían a la propia anatomía, ya un tanto tumefacta, de la empinadísima señora. Muy reverenciosa de modos y palabras. Cabellos de un blanco amarfilado. Estirada, finísima y dulcemente altanera, no por orgullosa condición y sí por la alta jerarquía de su entorchada viudez. La gente chillona y descarada de la Puerta y calle de Cádiz le llamaban siempre «la generala», quizá porque todo su atuendo y empaque parecía montado a toque de corneta...
Otro capítulo -otra época-, lo encuadran las niñas de Iriarte. Aristócratas, sobrinas de títulos y ganaderos con leyendas de caballistas y troníos. Familia ésta -la de Iriarte- muy prolífica en vástagos femeninos: la rama conileña se adornaba con un coro de vírgenes rubias y morenas de nombres deliciosos. Oliva, Rosa, Pilar, Clemencia, Re­gina, Pura, Visitación... Llamar a las niñas desde el patio de columnas, entre las aspidistras, para que bajasen a la sala estrado, porque había visitas, o al comedor, era como recitar un poema. (Históricamente se encuadra esta épo­ca cuando la primera guerra europea, 1918. Fue cuando llegó a Conil la luz eléctrica. La instaló el ingeniero militar señor Rodríguez Caso, que también fue el ideador primigenio de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla).
Si los Iriarte formaban la feudal aristocracia conileña, la pequeña burguesía recaía en la también abundante fa­milia de los Gómez. Origen rural el de éstos. Honradez a prueba de sacrificios y un fortunón más que requetesano, conseguido a perras y céntimos en el refino de junto al Arco de la Villa. Los Gómez, ya lo apuntamos antes, eran también muy prolíficos; pero en este caso y para que el mundo sea mundo, la naturaleza había discurrido por la abundancia de las varonías. Un hijo juez. Otro, boticario. Otro, labrador. Otro, aviador e ingeniero. Y el primogé­nito, al frente de la tienda, mina de todos los haberes, carreras, establecimientos y casorios... Y todos ellos, hom­bres cabales y de escasas palabras.
Hubiera sido el ideal y quizás el feliz cumplimiento de los misteriosos designios de la madre naturaleza, que estas dos fundamentales familias conileñas se hubieran unido y fusionado. Jamás ningún Gómez se atrevió a mirar a una Iriarte más que con respetuoso movimiento de imprescindible cortesía, ni nunca una Iriarte hubiera podido llamarse señora de Gómez. (Aquí nuestra novela divagará durante dos sabrosos capítulos sobre las castas sociales y los prejuicios lugareños. Estos capítulos los saltarán de sopetón la gente joven, y constituirán la delicia y el reconcomio de los que ya hayan cumplido cincuenta años). Quizá la soldadura de esta finísima tragedia sin palabras entre los Gómez y los Iriarte hubiese concluido en el casamiento del hijo aviador. Y nuncios hubo de su enamoramiento por una de las últimas vírgenes feudales. Pero el aviador, murió, héroe, en accidente de su oficio, con poco más de vein­ticinco años.. La implacable tragedia, como se ve, no es ajena a la trama de nuestro cuento.
Habrá en la novela de Conil un intelectual: el secretario del Juzgado. Hombre sabio, tímido y descuidado de bar­bas y de frases. La durísima política lugareña de aquellos tiempos le motivó un roce tan enconado con la directiva del partido conservador, que se encerró en su casa y allí pasó media vida sin ver ni ser visto por nadie. Se convirtió en fantasma.
Y la gente de mar: la jábega, «el arte», el duro esfuerzo peligrosísimo de la pesca de altura en barquillas frágiles y volanderas.
En alguna publicación inglesa leímos una vez que las playas de Conil -«Las playas de Hércules», como decía prosopopéyicamente el secretario invisible- eran las de arenas más finas y blancas entre todas las de Europa... Y esto ocurre por mor de los levantes. En la bocacha del Estrecho sopla el viento duro de tierra con tal poderío, que el enorme arenal playero -desde el Cabo Roche al de Trafalgar-, varía de orografía constantemente. La leve arqui­tectura de un caracol, o un conglomerado de conchillas enredadas en las púas de alguna seca estrella de mar, son apeos suficientes para levantar enormes cerros de arena, alisados por el viento, como las dunas africanas. El río Sa­lado que por allí desagua, varía de embocadura en cada levantazo.
Bartolote, el viejo, fue el último lobo de mar en aquellos abiertos litorales. Nos honró con su confianza y le acompañamos más de una vez en «La Joven Pepita» hasta el «Bajo de las Aceiteras». Son estos unos roquedales agudísimos que corren en varias millas, muy adentrados y paralelos de la costa conileña. Los picachos altos casi aflo­ran a pocos metros del nivel de las aguas. En los días serenos, cuando la bajamar, se les ve maravillosamente. Gri­ses, en lajas verticales, abruptos como una informe muralla sumergida en las tenebrosas honduras atlánticas... Allí volteó el «Reina Regente». No se salvó una rata. Allí se hunden o encallan muchísimas embarcaciones. Bartolote contaba y no acababa de sus terribles excursiones nocturnas, arriesgadísimas, por dentro de los barcos hundidos o varados al tumbo. Este sitio se señala en las cartas de navegar con los colores más aciagos. Una vez encalló un barco japonés. Quedó partido en dos pedazos. Abandonaron la carga. Todo Conil estuvo vestido dos años de kimonos de seda vistosísimos. Los veraneantes, cuando arribaban allí, se creían en un pueblo del Extremo Oriente.
En el cementerio de Conil reposan los restos de un gran poeta romántico: José Velarde, hijo de la villa. Y junto al cementerio está «La Chanca», histórica institución almadrabera. La dibujó Hoefnague. «Por atún y a ver al Du­que». Hoy «La Chanca» también ha ingresado en el patrimonio de los Gómez.
El Conil de última hora -cómo no- lo define la fundación de dos equipos de fútbol: el Conil F.C. y el Virtudes Balompié. Contienden con los de Chiclana, Medina Sidonia, Tarifa... Juegan sobre el colchón de la playa, con pe­sadísima arena hasta cerca de las rodillas, y con levantes de más de noventa kilómetros en algunas rachas... Se tira el boleón hacia Algeciras y el viento lleva la pelota a Cádiz. El balón cae desde las nubes y no bota. Aquello no será mismamente jugar al fútbol. Pero hay fuerza, sudor y reaños para luchar contra los elementos. Los equipos de Fascina y Benalup tienen fama de broncos... ¡Cómo serán, Dios mío!
Y para que en nuestra novela no falte de nada, como corresponde a un pueblo de tan completa entidad, habrá en ella dos tontos. Marcialillo, mocoso y pegadizo, descalzo siempre, aunque lleva más de treinta años pidiendo un duro para unas alpargatas... Y Maricuela, sucia y desgreñada, que dice que tiene de nacimiento un cuartel pintado en la barriga. Y cuando los mozos le dicen que lo enseñe, huye en respingos oblicuos, como una cabra, y da unos grititos de loca que se clavan en el cerebro de todo el que los escucha.

«Lejos y en la mano»
Joaquín Romero Murube
1959
P.D. José Velarde está enterrado en el cementerio de la Almudena Madrid

sábado, 8 de diciembre de 2012

A San Juan de la Cruz

Techo en la Chanca
A San Juan de la Cruz

Si supiera el alma mía,
Ya que no en tu santidad,
Bañarme en la claridad
De tu celeste poesía,
Por la altura dejaría
La tenebrosa morada
En que vive aprisionada,
Tan veloz como del suelo
Se lanza la alondra al cielo
Al despuntar la alborada.

Mas ¡ay! Que do quiera gira
Da en la mundana bajeza,
Y es de escándalo y torpeza
El ambiente que respira.
No logra, si al cielo mira,
Que sus puertas le entreabra,
Y su inmensa angustia labra
Tener para el bien ansiado
El sentimiento apagado
Y rebelde la palabra.

Remontarme al bien fecundo
De la beatitud anhela;
Mas nadie tan alto vuela
Sin desasirse del mundo.
Le falta el celo profundo,
La humildad, el gozo interno
Con que el justo, por lo eterno,
De sí lo mundano arroja
Como árbol que se despoja
De sus galas en invierno.

viernes, 30 de noviembre de 2012

A...

Palomas en La Chanca
A….


¿Sabes, bien mío, lo que es un alma,
Como la tuya, falta de amor?
Canto sin ritmo, flor sin aroma,
Ave sin alas, cielo sin sol.

Todo lo anubla, hiela y acaba,
Falto de amores, un corazón,
Como el silencio, como la sombra,
Como la duda, como el dolor.

José Velarde

Esta poesía se publicó en La Ilustracion Española el 22 de diciembre del 1891

viernes, 23 de noviembre de 2012

Los Caines

Torre del Puerco Conil
Los Caines

Hombres hay que nos ofenden
Cuando nos hablan o miran,
Punzándonos, cual si el alma
Tuviesen llena de espinas

Su lengua, cual la del gato,
Hasta adulando lastima;
Y en todo, como esa fiera,
Arañan cuando acarician.

Algo tienen tales hombres
De basilisco en la vista,
De silbido en la palabra
Y de mueca en la sonrisa.

Húyeles hasta la muerte,
Pues como mueren de envidia,
A su tumba por veneno
Van escorpiones y víboras.

José Velarde
Se publicó en La Ilustracion Española y Americana el II semestre de 1884

miércoles, 14 de noviembre de 2012

A un niño dormido

La niña de la fuente (Cubiles)
A un niño dormido

Te has dormido al blando arrullo
De dulcísimos cantares,
Y el sueño pone en tus labios
Una sonrisa inefable.

¿Qué sueñas, que así sonríes
Y así agitas en el aire
Los jazmines sonrosados
De tus manecitas suaves?

¿Qué sueñas, si en tu memoria
No hay la huella de una imagen,
Ni han conmovido tu pecho
Alegrías ni pesares?

¿Adónde los brazos débiles
Tiendes, niño, si aún no saben
Abrirse a Dios en la súplica,
Ni al ser amado enlazarse?

miércoles, 31 de octubre de 2012

Almanaque de La Ilustración 1881

UN ALMANAQUE PARA AÑO NUEVO

Han transcurrido 130 años desde su confección y edición. Hojeando sus páginas podremos comprobar lo que más arriba afirmábamos y sabremos de su origen en España, su inicio con el Almanaque-Ómnibus, el primero que se confeccionó, de sus precedentes andaluces, las circunstancias, ciertamente curiosísimas, en que se fraguó su “liberalización” en nuestro país y, en definitiva, tendremos una idea clara de estas bellas publicaciones decimonónicas. 
Pero además, en el ejemplar que nos ocupa, Alarcón viene arropado por otras figuras andaluzas de indudable importancia, como el gaditano Emilio Castelar, más famoso como político y, sobre todo, como orador que como escritor y periodista, aunque cultivó exitosamente ambos campos. El también gaditano, de Conil de la Frontera, José Velarde Yusti, controvertido precursor del modernismo. Otro componente de La Cuerda Granadina, el sevillano Manuel Fernández y González, que, en este caso, sueña con Granada, con la Granada que tan intensamente vivió en su juventud. Narciso Campillo y Correa, igualmente sevillano, catedrático de Retórica y Poética del Instituto Provincial de Cádiz y director de la revista El Museo Universal, que a la postre daría lugar a La Ilustración Española y Americana, una de las revistas señeras del siglo XIX español y cuyo Almanaque traemos a estas páginas cuando finaliza 2010. El rondeño Francisco Giner, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, escribe, no podría ser de otra manera, sobre enseñanza y educación.  

Si picas en  este enlace podrás ver el articulo completo en Biblioteca Virtual de Andalucia.   

jueves, 25 de octubre de 2012

Serenata

La guillotina  (Cáritas)
Serenata




Ardiendo la mariposa
Muere en la llama que la cegó,
Como abrasado en el fuego
De tus miradas me muero yo.
Los ojos abre,
Por caridad,
Aunque me ciegue
Su claridad.
En mí los fija
Con ilusión,
Y muera, ardiendo,
Mi corazón.



Por ti en mi pecho las penas
Como las olas viene y van,
Y rugen y se estremecen
Como las llamas en el volcán.
Sigue en mí alzando,
Por compasión,
Las tempestades
Del corazón.
Darme la calma
Fuera crueldad.
Porque es mi vida
La tempestad.



Como el panal, niña mía
Tus rojos labios destilan miel,
Y dan aroma a tu aliento
Jazmín y rosa, nardo y clavel.
Tu habla es un canto,
Canto de amor,
Que abrasa en celos
Al ruiseñor.
Un beso, un beso
Que tú me des,
Y como un rayo
Morir después.

(Inédita)         José Velarde

Este poema se publicó en La Ilustración Española y Americana el 30 de Noviembre 1892

martes, 16 de octubre de 2012

Tributo a la memoria de D. Pedro Calderón de la Barca

La Chanca
Certamen

V

No es la vida una ficción,
Aunque así nos la hagan ver
Las falacias del placer,
La fortuna y la ilusión.
Estos mismos sueños son,
Al existir, realidad;
Y como en eternidad
La muerte, al fin, se convierte,
Tan sólo es sueño la muerte;
Sólo la vida es verdad

José Velarde

Este poema con el numero V se publicó en el suplemento al nº XIX de La Ilustración Española y Americana

domingo, 7 de octubre de 2012

La fuente del haya

Júlio Cesar (Cáritas)
La fuente del haya

(De Lamartine)

Fuente murmuradora y cristalina
Que de la roca, por tu impulso abierta,
Surges, rodando en limpia cascada
Sobre la verde y florecida hierba;

Roto el tazón pulido de alabastro
Donde caías desatada en trenza,
Tu veneno se escapa y va a perderse
A los húmedos bajos de la selva.

No arroja ya por las nasales fosas
Tu delfín, coronado de la hiedra,
En luminosos arcos espumosos
El caudal de tus aguas plañideras;

Ni tienes otro amparo que la sombra
Del haya que en ti viéndose contempla
Cómo su corazón carcome el tiempo,
Su sabia enfría y su ramaje seca.

sábado, 29 de septiembre de 2012

José Jackson Vellan

Punto de cruz Nina Gil
A la memoria de José Velarde

Su recuerdo al evocar
Honda tristeza me abruma,
Pues no me acierto a explicar
Si lo que hacía su pluma
Era escribir o pintar.

En sus versos se veía
Del prado la verde alfombra,
¡El sol, era un sol que ardía;
Los árboles daban sombra,
Y el arroyo se movía!

Pintor el más expresivo,
No encuentra quien le aventaje
En lo franco y descriptivo;
¡Cada verso, un tono vivo!
¡Cada poema un paisaje!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Era

Mis tres amores
La Era

I

Saliendo de sus hogares,
Más que el sol madrugadores,
Los honrados labradores
Entonan dulces cantares.
¡Cuan exentos de pesares
Por esos senderos van!
No hay en sus almas afán,
Sus músculos son de hierro,
Y cada cual tiene un perro
Y parte con el su pan.

II

El gañan los bueyes flojos
Unce al carro, que rechina
Bajo el peso de la hacina
Hollando secos rastrojos.
Deshecho el haz en manojos
Es alfombra de la era,
Y una banda vocinglera
De pajarillos escarba
Y se revuelca en la parva
Y del grano se apodera.

III

No pudiendo respirar
El aliento del estío,
Echado en lugar sombrío
Se ve al perro ijadear.
Hora es ya, pues, de trillar,
Y la indómita cuadriga,
Que el fiero látigo hostiga,
Da vueltas apresurada
Y su herradura dentada
Va desgranando la espiga.

IV

Despierta el viento dormido
Cuando el sol, con lento paso,
Va declinando al ocaso,
De rojas nubes seguido.
Dejando el grano crecido
Lleva la paja ligero;
Se echa el trigo en el arnero,
Sale limpio como el oro,
Y el carro lleva el tesoro
De las eras al granero.

V

Terminada la faena,
Van los hijos del trabajo
A sentarse ante el dornajo
Que el fresco gazpacho llena;
Y mientras dura la cena
Dice cuentos un zagal,
O bien un viejo formal,
Que combatió en la facción,
Hace horrible relación
De una batalla campal.

VI

Desde la fronda vecina
Arrulla los ruiseñores
El sueño a los labradores
Que duermen sobre la hacina.
La luna el cuadro ilumina
Remontándose en la esfera,
Y de la noche no altera
El silencio otro clamor
Que el del perro labrador
Vigilante de la era.

(Inédita) José Velarde

Este poema se publicó en la Ilustracion Española y Americana el 8 de Noviembre de 1982

sábado, 25 de agosto de 2012

Pedro el bastardo

Torre de Guzmán
DRAMA EN TRES ACTOS Y EN VERSO ORIGINAL DE
DON JUAN ANTONIO CAVESTANY Y DON JOSÉ VELARDE

Estrenado en el TEATRO ESPAÑOL el 4 de diciembre de 1888
__________-------____________

A los Excmos. Señores
Conde de Toreno y Don Francisco Silvela

Dedican esta obra
Los Autores

PERSONAJES
_______

AURORA
IRENE
RODRIGO
EL CONDE
BERNARDO
BELTRÁN
MENDO
NUÑO
DON ALVAR
GARCÉS

Escuderos, hombres de armas, servidores del castillo
_________________________

Época de acción, siglo XII

ACTO PRIMERO
___________

Glorieta en medio de una selva. A la izquierda una cabaña. Paisaje agreste. Peñas y árboles

ESCENA PRIMERA

NUÑO, GARCÉS.

(Garcés aparece en escena. Nuño sale al levantarse el telón

sábado, 18 de agosto de 2012

El Imparcial 26/4/1888

Sección de noticias

Tomo I

Esta noche á las nueve dará en el Circulo de la Unión Mercantil una velada literaria el notable poeta Sr. Velarde.

Tomo II
En esta velada que promete estar concurridísima, el Sr. Velarde leerá un nuevo poema El Holgadero, dado a conocer hace pocos días con éxito brillante en el ateneo de Madrid
Las obras completas de Velarde pertenecientes al circulo mercantil y con sello de esa institución, son las que se muestran en la foto.

domingo, 12 de agosto de 2012

La Ilustración Española y Americana 29 febrero 1882

Calle Cádiz
En el Círculo de Bellas Artes, mirando la exposición de panderetas, recibimos la noticia de la muerte del poeta don José Velarde: allí estaba adornado de cintas y cascabeles el juguete en que nuestro fecundo colaborador había estampado su última firma. El que esto escribe no había hablado sino dos veces al poeta, y no puede dar pormenores personales de su vida y carácter; bajo la fe de los periódicos que se ocuparon de aquella pérdida, repetiremos que era sevillano¹, que había abandonado al carrera de medicina por la de las letras, y que deja una viuda y cinco huérfanos desamparados que necesitan y merecen protección: aseguran sus amigos íntimos que era en extremo sensible a los ataques e injusticias de la crítica, y que estos han contribuido a agravar sus padecimientos: no nos extrañaría, sin que culpemos del daño a sus causantes, que seguramente no tuvieron intención de producirle. De estatura baja de cuerpo delgado y rostro enjuto y mirada melancólica, era Velarde un andaluz triste, pero joven aun, y que juzgábamos en la plenitud de su fuerza y de su vida los que no teníamos noticia de su dolencia. Trece años hace nada más que decíamos en nuestra crónica del 8 de Marzo del año 1879: - El Sr. Calvo en sus lecturas, ha presentado al público del Español un buen poeta sevillano, antes solo conocido en los círculos literarios, el Sr.: Velarde -; y en el inmediato mes de Abril consignábamos, aunque de pasada, por no haberlo presenciado, el buen éxito que tubo el poeta leyendo en el Ateneo. En dicho año 1879, publicó el Sr. Velarde su primera leyenda,

lunes, 6 de agosto de 2012

A la Excma. señora Duquesa de Almodóvar del Rio

A LA EXCMA. SEÑORA DUQUESA DE ALMODÓVAR DEL RIO

Juguete literario escrito con pies forzados

Doliente el cuerpo, la cabeza bomba,
El carácter más agrio que un caramba,
Y trocada la cítara en zambomba,

Llevo una vida zurda, tuerca y zamba,
Retirado en Conil, que es otro limbo,
Hecho rival de Cincinato y Wamba.

No descuelgo la péñola, no timbo;
Huyo de la política y del bombo,
Despreciando laurel, corona y nimbo,

Y hoy paloma, si ayer ladino rombo,
Al puerto del olvido pongo el rumbo,
Como a las Indias púsolo Colombo.

No ando como en Madrid, de tumbo en tumbo;
En mi oído el viento del rencor no zumba,
Ni ante el prestigio del poder sucumbo.

viernes, 27 de julio de 2012

Mis Amores



A CAVESTANY

Parécenme los cantos que hoy exhala
Mariposas que a mi llegan volando
Con átomos de sol entre sus alas;

E igual tu acento, por lo vivo y blando,
Al hilo de la fuente cristalina
Que rueda reluciendo y murmurando.

Y es que siempre en su trova más divina
Rompen gozosos, al hacer el nido,
Alondra, ruiseñor y golondrina.

domingo, 22 de julio de 2012

A Juan Antonio Cavestany

Extramuros
A mi querido amigo niño de Quince años Juan Antonio Cavestany
con motivo del estreno de su magnifico drama

EL ESCLAVO DE SU CULPA

Ay! ¡con cuánto furor, con cuánta pena
Miro sobre la escena
Donde vibró de Calderón la estrofa,
Turba vil de procaces histriones
Con palabras y acciones
De lascivia, de escándalo y de mofa!

No es su burla, la burla que corrige
Y a los vicios aflige
Ni el delicado juego del idioma;
Es el escarnio, el epigrama obsceno,
El torpe desenfreno
Que vengaron los bárbaros en Roma.

lunes, 16 de julio de 2012

Prologo del Romancero de Colón

FRAGMENTO DE LA PARTE PRIMERA

I

¡Arriba el corazón, oh patria mía!
Voy a cantar el día
En que, vencido el bárbaro africano,
Tu aliento soberano
Al mundo viejo estremecer hacía,
Y arrancaba otro mundo al Océano.

No como entonces ¡ay! la fe te enciende,
Ni el bélico entusiasmo te arrebata,
Ni el orbe absorto de tu ciencia aprende,
Ni el arte tus grandezas aquilata.
Cuaja tu sangre el hielo de la duda:
En la inercia tu espíritu se apoca;
Sorda a las ciencias, en las artes muda,
Y manca para aquel que te provoca.
---------
Ángel maldito que abortó el infierno,
El pesimismo por la tierra cunde,
Asolador como huracán de invierno,
Y en nuestros pechos míseros infunde
La fiebre lenta del dolor eterno.

jueves, 5 de julio de 2012

Patria (manuscrito Velarde )





A S.A.R.La Infanta Dña. Paz de Borbon

Belleza no hay, ni majestad, ni hechizo
que tanto me fascinen cual las glorias
de la patria que adoro y divinizo
llena mi mente está de sus memorias,
lleno mi corazon de amor por ellas
cual la tierra y el mar de sus victorias.
mas !ay¡ que al evocar la edad aquella
en que sus hijos grandes y viriles
la hicieron fuerte respetada y bella;
y al verla hoy presa de congojas miles,
los grandes sabios charlatanes hechos
y los caudillos mercaderes viles
sin fe las almas, sin valor los pechos
la honra sin culto, barbaro el idioma
y los altares de Jesus deshechos;
del Dios imploro que los vicios doma
que arroje sobre tanta villania
las llamas que abrasaron a Sodoma.
---------

sábado, 30 de junio de 2012

Ante un Crucifijo

Cruz de Moreno
A mi Querido Amigo Juan Fuentes

I

Incienso, luz, armonía
Llevar quiero a tus altares,
¡Oh Dios! Que enfrenas los mares
Y enciendes de un beso el día:
Así, que mi alma te envía
Al altar del firmamento,
Como armonía un acento,
Lleno de santo fervor,
Como perfume el amor,
Como luz, el pensamiento.

II

Cuando ante ti reverente
A orar me postro de hinojos,
Asoma el llanto a mis ojos
Y lo infinito a mi mente:
Y siento sobre mi frente,
Nublada por el desvelo,
Bajar en callado vuelo
El hilo de luz fecundo,
Por donde vienen al mundo
Las bendiciones del cielo.

lunes, 25 de junio de 2012

La niña de Gómez Arias


A MI QUERIDO AMIGO Y MAESTRO DON ANTONIO SÁNCHEZ MOGUEL

¿A dónde irá, caballero
En su yegua jerezana,
Tan de noche y de camino,
El mancebo Gómez Arias?

No a buena parte, le juro,
Cuando el semblante recata,
Recela de quien le mira
Y todo le sobresalta.

Recelo engendra el delito,
Busca sombra la acechanza;
Que la virtud no huye el rostro,
Ni teme conciencia honrada.

martes, 19 de junio de 2012

Alfoso XII y Velarde 25/2/1892

La Correspondencia de España
Actualidades
José Velarde
Leído el articulo del 25 de febrero del 1892 de la Correspondencia Española para Provincias, que transcribo bajo esta lineas, y queriendo saber si existían datos de esa amistad con Alfonso XII, escribí las tres cartas que se muestran en esta nueva entrada. 

José Velarde era modesto a tal extremo, que esta condición hubo de perjudicarlo durante toda su vida. Jamás buscó ni solicitó a los que pudieran favorecerle, y hasta rehuía hablar  de sus estrecheses, que en algunos momentos eran bien graves, con aquellas personas que se interesaban por él y repetidamente le habían ofrecido su protección y ayuda.
El rey Alfonso XII era entusiasta admirador del joven poeta, sabia muchos de sus versos, y estimaba, en cuanto valían , sus hermosas condiciones.
Esta décima que recitaba con entusiasmo el monarca, basta por si sola para probar lo que era como paisajista.

De los campos de esmeralda
no queda ya ni el rastrojo,
y, seco el pámpano rojo,
pierde la vid su guirnalda.
Con un haz de leña a la espalda
Vuelve el rustico al hogar,
y hay solo por cosechar
la aceituna que negrea
y que el mirlo picotea
silbando en el olivar.

Velarde no recurrió, sin embargo, a tan valioso protector, ni aun en sus mayores apuros. Lo mismo ha hecho con muchas influyentes y aristocráticas familias, cuyo trato frecuentaba con intimidad.

En este enlace puedes ver los registro a los que se refiere la ultima carta

lunes, 11 de junio de 2012

Alarcón y Voces del alma

Ojeando libros del siglo XIX en nuestra biblioteca José Velarde de Conil, fueron a parar a mis manos dos obras de Alarcón poeta y amigo de nuestro querido Velarde, cual fue mi sorpresa al ver que en el índice de Cuentos amatorios (1884), en prensa aun si editar me encontré Voces del alma y en el de Viajes por España (1892) el tomo de Voces del alma ya publicado

jueves, 31 de mayo de 2012

Ateneo Fray Juan

Rio Roche
ATENEO.- El público distinguido é ilustrado del Ateneo asistió anoche á la lectura de un precioso poema del joven y ya popular Velarde, que se titula Fray Juan. Es una muestra de esa versificación robusta, armoniosa, musical y pintoresca que caracteriza al poeta sevillano, último vástago de la fecunda escuela de Rioja y Herrera. El argumento del poema es sencillo y tierno. Un fraile, que se retira del mundo herido por un desengaño amoroso, después de encerrar bajo el tosco sayal, sin conseguir apagarla, su pasión, hállase un día en el confesionario con la mujer que encendió su alma. Pero esto no es mas que el trozo de seda sobre el que ricos bordados de oro y seda resaltan vivaces. Preciosas descripciones, que fueron muy aplaudidas, esmaltan el poema; una de las cuales fue repetida entre grandes muestras de aprobación. Como ejemplo no mas, de las bellas décimas que tiene el poema, copiamos ésta en que se describe la tranquila vida de la aldea:


 En tanto escarbando el suelo
la casa el gallo atolondra:
sale del surco la alondra
cantando al alzar el vuelo.
El oscuro azul del cielo
se trueca en vivo arrebol,
mira á Oriente el girasol,
suena la esquila en el monte,
enciéndese el horizonte
y surge radiante el sol.

Fray Juan es una delicada obra de inspiración

El imparcial 25-1-1880

Como el lector podrá apreciar pone poeta sevillano, se debe a que José Velarde, llegó a Madrid procedente de Sevilla donde trabajaba como médico en una plaza de la beneficencia, no por nacer en Sevilla.

viernes, 25 de mayo de 2012

Gabriel Celaya

Gabriel de la Riva
MI INTENCION ES SENCILLA (DIFICIL)

RECUERDO a Núñez de Arce y a don José Velarde,
tan retóricos, sabios,
tan poéticos, falsos,
cuando vivía Bécquer, tan inteligente,
tan pobre de adornos,
tan directo, vivo.

No quisiera hacer versos;
quisiera solamente contar lo que me pasa
(que es lo que nunca pasa),
escribir unas cartas destinadas a amigos
que supongo que existen
quisiera ser el Bécquer de un siglo igual a otros.

Tengo compañeros que escriben poemas buenos
y otros que se callan o maldicen sin tino;
pero todos me aburren (aunque los admiro),
y todos me ocultan lo único que importa
(ellos, estupendos
cuando se emborrachan y hablan sin medida).

Yo que me embriago sin haber bebido,
yo que me repudro y, tontamente, muero,
no puedo callarme,
no puedo aguantarlo,
digo lo que quiero, y
sé que con decirlo sencillamente acierto.

domingo, 20 de mayo de 2012

La herencia

Madrid 26 Agosto 91

Querida Lola: No te negaré que he sufrido un tristísimo desengaño con la ultima voluntad de Papá respecto al anillo. La respeto y acepto pero lleno de dolor.
Como tu comprenderás es imposible que yo me acomode a que tu me lo cedas. Si yo lo quería era porque creía cumplir llevándolo con lo que el me había encargado. Desde el momento en que he sabido que varió de parecer, y que por tanto no era de su gusto que yo lo llevara tengo que renunciar a él. Dios nos libre de contrariar su voluntad. Sería para mí un turvador de mi conciencia, verme con el anillo, sabiendo que no quiso que fuera mío.
Como esto era lo único que yo apetecía, porque llevándolo creía honrar su memoria, todo lo demás me es indiferente. Haga Vº lo que quieran de todo, sin pensar en mi para nada.
Mis males y las circunstancias en que estoy, hacen improbable por no decir imposible, que yo vaya a Conil en mucho tiempo. No podría resistir la vista de Vº y de la carita de mi pobre padre. Me moriría.
No se me aparta un instante del pensamiento nuestra madre infeliz a quien adoro de rodilla.
Sabes pues mi irrevocable decisión, no quiero nada, absolutamente nada. Me basta con su memoria bendita a la que rendiré el culto que se le tributa a los Santos. Dale gracias a Rafael por su carta y a Juan de la Cruz por la suya y dile que ya le escribiré mas adelante.
Dale un abrazo a Candelaria y a mama mi alma toda.
Adiós hermanita mía recibe un abrazo muy afectado de tu hermano Pepe
Muchos besos a las niñas.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Los teatros

Español.- Pedro el Bastardo es el drama estrenado con buen éxito últimamente en el serio y elegante teatro de la plaza de Santa Ana.
Los Sres. Velarde y Cavestany han desenvuelto con gran habilidad una leyenda de la Edad Media; hay que reconocer que este género de literatura va decayendo en nuestro público a pesar de las bellezas que encierran muchas de dichas producciones.
Aunque algo inverosímil el argumento, de la obra está escrita con experiencia. Justificar por esta parte la intervención del Sr. Cavestany cuyos títulos son muy conocidos.
En cuanto a la versificación ¿qué hemos de decir?
Velarde es un poeta de altos vuelos: sus composiciones son siempre arrogantes y sedutoras la exuberancia de sus imágenes, su colorido y su fogosidad se unen en la decrépita sencilla y felicísima de este reputado vate.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Un soneto de Velarde

Todos los periódicos de Madrid recibidos ayer, se ocupan ya en inspirados y sentidisimos artículos de la muerte de Rafael Calvo.
Como ha sido una perdida nacional, el duelo es inmenso y profundo.
El Imparcial recibido ayer a mediodía, publica el siguiente soneto:

<< A RAFAEL CALVO>>
Vencedor de la gloria y de la suerte,
lleno de juventud y de ardimiento,
mirando el porvenir, hiela tu aliento
el soplo no sentido de la muerte.

¡Ay, cuanto hemos perdido con perderte!
¿Qué, sin ti, del teatro, en el momento
en que el bufón sin arte ni talento
el gusto estraga y la moral pervierte?

López, Tirsos, Moretos, Calderones,
por ti resucitan en la escena,
levantando los patrios corazones;
y tan pronta partida nos condena
a la peste de infames traducciones,
cuyo aliento mortal nos envenena

José Velarde.                                                    

viernes, 4 de mayo de 2012

A mi Padre

Agustín Velarde (Padre de Jose Velarde)

Tu nombre ¡oh Padre! Sírvame de égida:
Otro no acierta a pronunciar mi lengua
En los recios combates de la vida.

No pido al grande, de mi honor en mengua
Arrimo que en la lucha me sustente...
Valor prestado es un valor que amengua:

Me agravia la merced, y solamente
Tu paternal consejo humilde acato,
Y ante Dios y ante ti bajo la frente.

domingo, 22 de abril de 2012

Carta a sus hermanos

Madrid 8 Agosto 1891
Queridos hermanos mios:
Ya un poco más tranquilo escribo a Vº pero sin saber que decirles.
Tengo el alma traspasada y herida para siempre.
No se me quita un instante del pensamiento la imagen de él y la de nuestra pobre madre a quien no me atrevo a escribir.
En mi nombre decirle lo que creáis oportuno.
Hasta otro día que esté más sosegado.
Recibid el corazón de vuestro pobre hermano
Pepe

martes, 17 de abril de 2012

Velarde y Clarín

Por lo que se puede apreciar en los libros de la época, Clarín era un autor claramente opuesto a nuestro poeta Velarde. Sin embargo, no podemos precisar los motivos. ¿Por qué se odiaban?, o ¿sólo era un juego para vender?

Empezaremos por el libro “Solos” de Clarín donde éste mismo afirma sobre su propio libro que “no es indispensable en ninguna biblioteca”, y que “sólo le mueve el afán de recopilar los artículos” que él mismo escribió en la prensa de la época, para “recabar de su editor algunas pesetas”. Y más adelante: “que convencido su editor y él, de que este libro no vale gran cosa”; pero “que lo que poco vale, poco cuesta”.

Por lo que Clarín cuenta, y por lo visto en este libro, los artículos que publica Clarín no son nada, sólo es ansia de ganar dinero poniendo patas arriba a Velarde y a todo el que por su camino se cruzaba: Echevarría, Menéndez Pelayo, Cano, Cavestany