lunes, 21 de enero de 2019

Fernando de Laredo


Zaguán c/ Cádiz

Al Ateneo Barcelonés
Canto Primero

I

En un valle feraz de Andalucía,
A los pies de granítica montaña
Que en altura a los Alpes desafía,
Hay un pueblo tendido en un ribazo
Que en las ondas clarísimas se baña
De un río que penetra en su regazo.

Ni aun en sueños la mente se figura
Lugar de más grandeza y hermosura.
Mil picachos, perdiéndose en la esfera,
Recortan el espléndido horizonte;
Es invierno en la cúspide del monte,
Y en el fondo del valle primavera;
Amenaza el alud, en la alta cumbre
Por quebradizas rocas sostenido,
Al llano con su inmensa pesadumbre;
Rauda la catarata se despeña,
La luz quebrando y con feroz rugido,
De tajo en rambla y de barranco en breña,
Completando lo bello del paisaje
Los juegos caprichosos del celaje
En múltiples colores encendidos,
Y el pueblo que se oculta como un nido
En la verde espesura del follaje.


sábado, 19 de enero de 2019

Velarde, Ateneo de Madrid


Sr.  Gil Román:
 El catalogo de la biblioteca del Ateneo de Madrid, no está informatizado en su totalidad, por lo que no le salen las obras de José Velarde que tenemos que son las siguientes:
- Obras poéticas de José Velarde. Madrid, 1884
- Nuevas poesias. Sevilla, 1878
- Teodomiro o La Cueva del Cristo. Madrid, 1979
- Voces del Alma. Madrid 1884
En cuanto a la conferencia el archivo del Ateneo de Madrid, desapareció despues de la guerra civil
Atentamente 
Manuela Sánchez 
Bibliotecaria

martes, 15 de enero de 2019

José Velarde desde Belgica


La librería Dominique Lafontaine de Bruselas (Belgica) conservaba estos dos tomos de nuestro insigne poeta. 




viernes, 4 de enero de 2019

Meditación ante unas ruinas


La Chanca

AL Sr. D. GASPAR NÚÑEZ DE ARCE

EN TESTIMONIO DE GRATITUD, DE RESPETO Y CARIÑO

I

Saliendo de su lánguido desmayo,
Naturaleza toda resucita
Al fecundo calor del sol de Mayo.
Las entrañas benéficas visita
De la madre común vivido rayo,
Y las semillas que ateridas duermen,
Hinchadas rompen su corteza dura,
Y se hace planta el germen,
Y brota, y crece, y cubre la cañada
De una mullida alfombra de verdura,
De arabescos de flores recamada
Todo obedece al mágico conjuro;

El vendaval se trueca en blanda brisa;
Vestido el cielo de su azul más puro
Se mira absorto en el cristal del río,
Y en el alba a la flor con su sonrisa
Le manda una diadema de rocío;
La yema se hace pámpana frondosa,
Rojo y dorado tul la densa bruma,
La oscura larva blanca mariposa,
La nieve arroyo, el arroyuelo espuma,
El brote tallo y el capullo rosa;
Entona al anidar su cantinela
El avecilla que de amor se abrasa;
El insecto parece flor que vuela
Agitando unos pétalos de gasa;
Naturaleza toda canta en coro,
Y arrastra el aire en sus revueltos giros
Aromas, y suspiros,
Y cascadas de luz en ondas de oro.