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sábado, 6 de julio de 2013

Cartuja de Miraflores

XI

Cartuja de Miraflores

El ave teme desplegar el vuelo,
en la colmena enciérrase el enjambre,
el hombre en el hogar busca consuelo,
y trocados, en fin, la hartura en hambre,
en páramo el verjel, el agua en hielo,
la luz en sombras y en fragor la calma,
parece que gravitan sobre el alma
los nublados que cruzan por el cielo.

José Velarde

Este poema pertenece al libro Burgos : catedral, Cartuja, Huelgas : curiosidades, cosas notables de Burgos y sus cercanías

sábado, 29 de junio de 2013

Burgos : catedral, Cartuja, Huelgas : curiosidades, cosas notables de Burgos y sus cercanías

La Chanca Conil
VIII
Castillo. Arco de S. Martin y S. Esteban. Edificios militares

La noche, la edad media
tendió sus negras alas sobre el mundo,
¡pero qué labio habrá que la reproche
si el porvenir fecundo
se engendró en las tinieblas de esa noche?

José Velarde

Este poema pertenece al libro Burgos : catedral, Cartuja, Huelgas : curiosidades, cosas notables de Burgos y sus cercanías

Prólogo al libro de Augusto Llacayo: Burgos

Huerta Jardal
Burgos: Catedral, Cartuja, Huelgas: curiosidades,cosas notables de Burgos y sus cercanías

Lector amigo:

A pluma mejor cortada que la mía hallábase destinado el empeño de darte a conocer la noble figura del autor de este libro; pero años, achaques y tribulaciones afligiendo el ánimo del inmortal Zorrilla, que era el llamado a entenderse contigo, le llevan a descargar tal peso sobre mí, con lo que todos venimos a quedar mal, él sin gusto, tú descontento, yo abrumado y la memoria de Llacayo sin aquel brillo, estimación y grandeza con que la hubiera sublimado el ingenio de tan insigne vate.

Por mi parte te juro que, a no ser por la intima amistad que a Llacayo me unía, y por el respeto y cariño que a Zorrilla profeso, no hubiese aceptado esta encomienda; aunque si salgo mal de ella, no saldré al menos sin tu perdón, que a dármelo te obligan mi humildad y tu nobleza.

Frisaba Llacayo cuando yo conocí con los treinta de su edad. Era de mediana estatura, de buena complexión y de gallardo porte. Hablaban de su talento su despejada frente y el brillo de su ojos; de su dulzura y nobleza, el amable juego de su varonil fisonomía. Franco y generoso, abría su corazón a la amistad y al entusiasmo con la espontaneidad del niño; pero sin formar de este las veleidades, antes bien alimentado y acreciendo sus sentimientos con firmeza estoica y caridad cristiana.