viernes, 21 de diciembre de 2018

11ª Carta de Lucia Castro viuda de Velarde a Luis Montoto

Madrid Abril 13/911
Sor. Dn. Luis Montoto,
Muy Sr. mio y distinguido amigo: su cariñosa y sentida carta me impresionó agradablemente por lo que se refiere al recuerdo de mi inolvidable Pepe, muy tristemente por lo que a mi toca.
Penas como la mia jamás tienen consuelo pero se avivan y renuevan en determinados momentos.
Hubiera deseado contestar a V. en el acto pero mi quebrantada salud agravada por un fuerte ataque de reuma me lo ha impedido, ruegole mil perdones.
Le doy gracias muy expresivas por su promesa de remitirme para fines de mes la biografía prologo para la edición completa de las “Obras” de mi querido Pepe(Q.E.P.D.)
Irán todas las publicadas y la leyenda “Ponces y Guzmanes” que solo se publicó en el Almanaque de “La Ilustración” amen de la poesía a Cánovas y otras inéditas de menos importancia pero que serán dos o tres pues no daré más que lo que él tenía marcado para publicar.
Supongo conoce V. la citada leyenda y las poesías pero si las necesita o quiere dígamelo y le enviaré copia.
Siento mucho los disgustos y trastornos por que ha pasado con la muerte de un padre político cuyo pésame le envío.
He visto con mucho gusto un retrato en “El Heraldo” y me atrevo a pedirle un ejemplar de su reciente libro para leerlo y admirarlo en unión de mis hijos.
Estos le saludan y reiterándole gracias y confiando en su promesa queda suya afma. amiga y admiradora q, b.s.m.
Lucia C. Vda. de Velarde
Esta carta se conserva en la Bibliotea General de la Universidad de Sevilla

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Una Feria Andaluza

Feria de El Colorado 2008
Cómo pintar la gracia, la alegría,
la hermosura, el bullicio de la feria
de aquel bello lugar de Andalucía?
Todo es ventura allí, gloria y encanto;
en lujo convertida la miseria,
en placer el dolor, en risa el llanto,
Alborota la infancia enloquecida;
la vejez achacosa
enciéndese en el fuego de la vida;
la arrebatada juventud hermosa
va vertiendo á raudales el tesoro
del ardiente placer en que rebosa;
llevando en el semblante por divisa
del pueblo entero el discordante coro,
la dulce contracción de la sonrisa,
y no oyéndose en torno más clamores
que los gratos del habla enamorada,
de la alegre canción del chiste alado
y de la abierta y loca carcajada.

Feria de Conil