FRAGMENTO DE LA PARTE PRIMERA
I
¡Arriba el corazón, oh patria mía!
Voy a cantar el día
En que, vencido el bárbaro africano,
Tu aliento soberano
Al mundo viejo estremecer hacía,
Y arrancaba otro mundo al Océano.
No como entonces ¡ay! la fe te enciende,
Ni el bélico entusiasmo te arrebata,
Ni el orbe absorto de tu ciencia aprende,
Ni el arte tus grandezas aquilata.
Cuaja tu sangre el hielo de la duda:
En la inercia tu espíritu se apoca;
Sorda a las ciencias, en las artes muda,
Y manca para aquel que te provoca.
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Ángel maldito que abortó el infierno,
El pesimismo por la tierra cunde,
Asolador como huracán de invierno,
Y en nuestros pechos míseros infunde
La fiebre lenta del dolor eterno.


