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sábado, 4 de enero de 2025

Conil nombra hijo predilecto a José Velarde

El ayuntamiento de Conil (Cádiz) ha nombrado hijo predilecto de aquella población al ilustre poeta D. José Velarde, acordando a la vez que se coloque el retrato de este en el salón de sesiones de dicho municipio y dar el nombre de este esclarecido vate a la calle en que nació y se crió.

Fuente: La correspondencia de España 9 de febrero de 1889 

martes, 23 de julio de 2024

Pensamientos

 
Rafael Rodriguez
1897/08/28 El Diario de Murcia, periodico para todos

viernes, 26 de enero de 2024

Lo grande y lo pequeño

Rasgos Literarios
Lo grande y lo pequeño
El rugiente Océano,
cuando lo azotan roncos vendavales,
se corona magnífico de espumas,
cuaja en su seno perlas y corales
y vida emana, levantando brumas:
y el pantano sereno,
traidor oculto bajo verde lama,
asilo es del reptil y forma el cieno
que, impalpable, mortífero veneno
por la tranquila atmósfera derrama
                          José Velarde.

1896/11/13 El Cantábrico, diario de la mañana

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Certamen sobre la Vida es Sueño de Pedro Calderón de la Barca

Para el aniversario de la Muerte de Calderón, en  La Ilustracion Española y Americana se publica este certamnen donde escribieron: Ventura Ruiz Aguilera, Manuel de Palacios, José Zorrilla, Narciso Campillo, Emilio Ferrari, Juan Jose Herranz, Carlos Frontaura, Jose Velarde, Marcos Zapata, Leopoldo Cano y Masas, y Eugenio Selles.

Velarde escribió:

No es la vida una ficción
Aunque así nos la hagan ver
Las falacias del placer
La fortuna y la ilusión.
Estos mismos sueños son,
Del existir, realidad;
Y como en eternidad
La muerte, al fin, se convierte,
Tan solo es sueño la muerte;
Sólo la vida es verdad.
José Velarde

miércoles, 23 de agosto de 2023

El Globo y Teodomiro en la cueva del Cristo

Teodomiro o la cueva del Cristo se titula una leyenda en verso, debida al distinguido poeta José Velarde. Este Teodomiro es el célebre godo, que después de la derrota del lago de Sanda fundó y sostuvo un pequeño reino en Orihuela, cuya independencia fue reconocida
por los árabes. El señor Velarde no ha escogido para asunto de su leyenda este hecho notable; antes falseando la historia sin el menor escrúpulo, hace morir  a Teodomiro en el primer encuentro que tuvo  con los invasores, siendo gobernador de Andalucía. Enlazando con este hecho  un supuesto amor que el célebre conde don Julián profesa a Clodosvinda, esposa de Teodomiro, y una ruin venganza que de los desdens de esta pretende tomar el desairado conde, ha forjado el señor Velarde una leyenda no muy interesante ni ingeniosa, pero digna de estima por algunos pasajes bellamente versificados, entre los cuales merecen notarse la carta de Teodomiro al rey Rodrigo, la descripción de la batalla entre árabe y cristianos y la escena final de la leyenda.

Leyendo esta producción se advierte al punto que ha cuanto a mayor altura se remonta el señor Velarde, es cuando sigue fielmente los pasos de su maestro y protector señor Núñez de Arce. Tal se observa en la carta de Teodomiro, que no se desdeñaría de firmar el ilustre autor de La selva oscura, tanto por la alteza de las ideas y sentimientos que en ella se manifiestan, como por la gallardía de los robustos tercetos en que está escrita. Pero en otras ocasiones,  el señor Velarde se abandona un poco y escribe versos incorrectos o duros, o combinaciones métricas tan inarmónicas como la que se halla en la dedicatoria de la leyenda. Esto no impide, sin embargo, que considerada en conjunto merezca aplauso esta producción, así como las tres composiciones sueltas que se le han agregado para completar el tomo.  

También se ha publicado en estos días un folleto que contiene ocho poesías  liricas del joven poeta don Plácido Langle, premiadas en un certamen celebrado en Almería. Como el que esto escribe formó parte del Jurado que otorgó el premio al señor Langle, no pueda formular juicio alguno acerca de tales producciones.

M. de la Revilla.

Fuente: Hemeroteca digital BNE

jueves, 10 de agosto de 2023

Fray Juan en el periodico "El Guadalete"

 

FRAY JUAN

Fragmento de un poema del laureado poeta D. José Velarde, a la memoria del malogrado Rey Alfonso XII


CANTO SEGUNDO

Diez años han transcurrido desde que Fray Juan abandonó su patria buscando olvido a la pasión que abrasaba su alma; ni los rudos trabajos, ni la larga ausencia, hicieron mella en su vivir, ni acallaron los ímpetus de aquella pasión pura y fugaz que una vez traspasó su corazón y al retornar a los campos de verde esmeralda de olivares, donde negrea la aceituna pendiente de sus ramas que el mirlo picotea silbando al posarse entre ellas; vislumbra a su través el terruño y la iglesia parroquial.
…………………………………………

En este templo cristiano
Todos cumplen sus deberes,
A requebrar las mujeres
No va antes Dios el liviano.
El curioso busca en vano
Esplendores y grandeza:
Sólo inspira su pobreza
Recogimiento y ternura
Y sólo en su nave oscura
El pecador llora y reza.
………………………………………… 
  Llega el fraile a su aldea natal; su cobijo es la iglesia bajo cuya nave dióle el bautismo el nombre de cristiano y en la penumbra del atardecer cae de hinojos pies de un niño de Dios, de cera, cubierto de arrebol la faz que el pueblo venera y lo encuentra más bello que el sol; así como a la Madona del Carmelo, vestida de terciopelo tachonado el manto de lentejuelas.

……………………………………………..

sábado, 8 de abril de 2023

Recuerdos: Diario de Cadiz (sabado 22 de junio de 1895)



JOSE VELARDE
RECUERDOS

¡Pobre Pepe! Allá en las regiones del infinito, en donde hoy vive tu alma, llegarán los ecos de mis recuerdos.
Muchos te conocieron y admiraron pagándote después de muerto el tributo de la amistad y de la admiración que por ti sentían.
Pero nadie puede decir al público, á ese monstruo que todo lo devora y cuya hambre no se satisface nunca lo que yo puedo decir de ti que viví y estudié a tulado, que me alegré con tus alegrías; que sufrí con tus dolores; y que adiviné en tu pensamiento como tú mismo adivinastes en nuestro Sellés la gestación inmensa de una idea, que germinaba en tu cerebro de poeta.
No me gusta la comparación que voy ha hacer, pero culpa es de mi carrera profesional descender al campo materialista en busca de un argumento en pro de lo que voy a decir.
Tu espíritu necesitaba como los micro-organismos un medio de preparación y de cultivo, y este medio de vida te faltaba en Cádiz, adonde estrechando tu espíritu por las necesidades de la vida de estudiante y sin campo donde esparcir los destellos divinos de tu inteligencia, vegetabas en el pequeño círculo de nuestra amistad, ahogando, ó mejor dicho, ocultando en el fondo de tu alma, los ricos escondidos tesoros que algunos años después derramastes pródigamente en periódicos, folletos y libros.
Alguna que otra vez, veíamos brillar en ti algo desconocido que subyugaba al que lo veía, era tu genio poderoso, tu ardiente fantasía tratando de sacudir el yugo que la sujetaba á las materialidades de la vida, sin poder volar libre de toda traba á los campos de la publicidad.
Nosotros mismos no podíamos apreciar tampoco todo lo que valías, y de esto tú mismo tuvistes la culpa. Todo cuanto decías lo envolvías en una capa de escepticismo filosófico de relumbrón, con el que querías engañarnos y te engañabas á ti propio.

sábado, 1 de abril de 2023

José Velarde, un escritor desterrado en el olvido

Dos siglos después de la muerte del autor conileño, renacen con fuerza en la localidad los intentos por rescatar su vida y trayectoria.

CRISTOBAL RAMIREZ

Conil.

Pepe lleva más de tres años respirando el olor añejo de una decena de libros amarillentos. Cuando los pone encima de su mesa para comenzar a leerlos una sonrisa de satisfacción se dibuja en su rostro. Se sumerge en sus libros antiguos con el ánimo de quien descubre algo nuevo. Este conileño reconoce haber sido siempre un entusiasta de la cultura de su pueblo, pero nunca creyó que pudiera adquirir un compromiso tan acérrimo: se ha consagrado a la tarea de recabar información sobre el escritor José Velarde.

            El nombre de una calle es el único legado que José Velarde ha dejado en la localidad que le vio nacer. De la casa donde nació no hay ninguna pista. Pepe se atreva a aventurar algunas hipótesis: “Se que quizás nació en la calle José Tomas Borrego, conocida como la del peñón, y que se mudó a una casa situada en la via que actualmente lleva su nombre”. De todas formas nada es seguro. Ni siquiera se sabe con certeza el lugar donde fue sepultado, aunque murió en Madrid “Ese es el tema que voy a investigar próximamente “, anuncia. Son muchas las incógnitas que acechan la figura de Velarde.

sábado, 7 de enero de 2023

Fin de Año

                    Fin de Año 
¡Oh, cuánto nombre de grandeza vana 
que se creyó inmortal, desvanecido 
al extinguirse el ultimo tañido
con que anunció la muerte la campana!
¡Cuánto magnate de hoy polvo mañana
que barrerá la mano del olvido,
como barre el Simoun embravecido
la huella de perdida caravana!
¿Qué gloria, que poder que no sucumba?
Cuanto más alto el muro, menos fuerte,
y con mayor estruendo se derrumba.
Todo, al fin en cenizas se convierte,
y atados deja iguales en la tumba
el nivel del olvido y de la muerte.
José Velarde

1896/04/15 Diario de Tenerife, Periódico de intereses generales, noticias y anuncios fin del año

martes, 15 de noviembre de 2022

Condecorado por el Rey

Entre las personas agraciadas con motivo
 del santo de S. M. el Rey Alfonso XII, figuran en
la Gaceta de ayer, condecorados, los
distinguidos poetas D. Eugenio Selles,
D. Ceferino Palencia, D. Nicolás Taboada y D. José Velarde


Ver en este enlace

1883/01/25 La Correspondencia de España

lunes, 29 de agosto de 2022

Grabado de José Velarde

 D. JOSÉ VELARDE
DISTINGUIDO POETA Y COLABORADOR DE ESTA REVISTA
Nació en Conil (Cádiz), En 1849; falleció en Madrid, 22 de febrero 1892
De fotografía de Edgardo Debas

miércoles, 12 de enero de 2022

Dios

Juani Amaya
Dios
              =======
  Sin ternura y sin amor
La mente desalentada
Te busca en lo que anonada,
En lo que infunde terror;
En el rayo asolador,
En la batalla cruenta,
En el volcán que revienta

En el vendaval que brama
En el nublado, en la llama,
En la noche, en la tormenta.
  Y el corazón te va a hallar
En donde ve sonreír,
Y hay que amar  y bendecir
Y lágrimas que enjugar;
Y te admira palpitar,
Prestando vida y calor,
En cuanto respira amor,
En el iris, en la bruma,
En la aroma, en la espuma,
En el nido y en la flor.
  Como en el yermo la palma,
Como el astro en el vacío,
Pones en la flor rocío
Y sentimiento en el alma.
Truecas la tormenta en calma
Y en dulce sonrisa el lloro;
Y llevando su tesoro
A donde el hombre el estrago,
Con flores de jaramago
El erial bordas de oro.
Tú, Dios, formaste al crear
Del Universo el palacio,
Con un suspiro el espacio,
Con una lagrima el mar.
Y queriéndonos probar
Que el que te adora te alcanza,
Como señal de bonanza
Has dibujado en el cielo,
La aurora que es el consuelo,
Y el iris, que es la esperanza.

 
Tu purísimo esplendor
El Universo colora,
Como el beso de la aurora
Los pétalos de la flor;
Y si tu soplo creador
En el caos se derrama,
El mismo caos se inflama,
Y entre nubes y arreboles
Brotan estrellas y soles
Como chispas en la llama.
  Así, cuando nada era,
A tu voz, jamás oída,
Tomó movimiento y vida
La naturaleza entera.
Surcó el río la pradera,
Dio a la flor fragancia suma,
La luz disipo la bruma;
Y tu aliento soberano
La ola hinchó del Océano
Y la coronó de espuma.
  Mas, con su divina ciencia,
Es tu arrogancia, humildad,
Tu riqueza, caridad
Y tu justicia, clemencia;
Pues quiso tu Omnipotencia
Las flores por incensario,
El monte por santuario,
Por águilas golondrinas,
Por toda corona espinas,
Por todo trono, el Calvario.
                 José Velarde
1896/04/02 El Carpetano, periodico de noticias e intereses de la provincia

lunes, 4 de octubre de 2021

El aire que tu abanico

El aire que tu abanico,
Hermosa niña, levanta,
No es aquel que el cielo nubla,
Estremece las montañas,
Alborota el oleaje,
Cimbra y abate la palma,
Las mieses fecundas trocha
Y al roble del suelo arranca:
Sino el dulce que palpita
De la alondra en la garganta,
Temblando las flores mece,
Susurra en las enramadas,
En la fuente burbujea,
Vibra en las cuerdas del arpa,
Languidece en los suspiros
Y en los ósculos estalla.
José Velarde
Blanco y Negro 
Revista Ilustrada nº 1, año 1891

domingo, 6 de junio de 2021

Postres Variados

Copyright foto: Colección Particular Pérez de la Cerda

En un abanico

El aire que tu abanico,
hermosa niña, levanta,
no es aquel que el cielo nubla,
estremece las montañas,
alborota el oleaje,
cimbra y abate la palma,
las mieses fecundas troncha
y al roble del suelo arranca:
sino el dulce que palpita
de la alondra en la garganta,
templado las flores mece,
susurra en las enramadas,
en las fuentes burbujea,
vibre en la cuerdas del arpa,
languidece en los suspiros
y en los ósculos estalla.  


1902/08/12 Las provincias, diario de Valencia