Dar las gracias a mi amigo Rafael Coca, por darme muchos caminos, para seguir buscando cosas de José Velarde, entre ellas esta que el publicó en su blog, Conil de la Frontera en la Prensa
viernes, 23 de julio de 2021
Anuario del Comercio 1881
Médico Agustín Velarde padre de nuestro poeta José Velarde y Rafael Ramirez Arias cuñado de Velarde
sábado, 10 de julio de 2021
lunes, 21 de junio de 2021
domingo, 6 de junio de 2021
Postres Variados
Copyright foto: Colección Particular Pérez de la Cerda
En un abanico
El aire que tu abanico,
hermosa niña, levanta,
no es aquel que el cielo nubla,
estremece las montañas,
alborota el oleaje,
cimbra y abate la palma,
las mieses fecundas troncha
y al roble del suelo arranca:
sino el dulce que palpita
de la alondra en la garganta,
templado las flores mece,
susurra en las enramadas,
en las fuentes burbujea,
vibre en la cuerdas del arpa,
languidece en los suspiros
y en los ósculos estalla.
1902/08/12 Las provincias, diario de Valencia
martes, 1 de junio de 2021
lunes, 17 de mayo de 2021
domingo, 2 de mayo de 2021
domingo, 25 de abril de 2021
Fomento, Reales órdenes
Copyright foto: Colección Particular Pérez de la Cerda
Fomento.- Reales ordenes disponiendo se adquieran 1.800 ejemplares de la obra titulada Meditación ante unas ruinas, por D. José Velarde, y 180 ejemplares de la titulada El año político, por D. Fernando Soldevilla, con destino a bibliotecas públicas
1900/02/24 La Correspondencia de España
martes, 20 de abril de 2021
Velarde en Córdoba
Copyright foto: Colección Particular Pérez de la Cerda
Notable Poeta .- Se encuentra en esta capital, donde piensa
detenerse unos días, el laureado poeta sevillano, residente en Madrid, don José
Velarde, autor de los inspirados poemas “Fray Juan” y “ Fernando de Laredo” que
mucho enaltecieron la alta reputación que le ha colocado ya entre nuestros
primeros vates. Es el Señor Velarde poeta de lozana fantasía y sin rival en la
descriptiva. Le saludamos cordialmente desde nuestras columnas, y deseamos que
aliente su brillante numen las hermosas perspectivas de nuastro suelo, muy
fecundo en bellezas y tradiciones.jueves, 15 de abril de 2021
La España Moderna
con elegante facilidad, y aunque el asunto de sus composiciones es limitado, porque no pinta ni describe sino escenas campestres y paisajes; en esto es tan grande y maravilloso, que bastan las producciones que ya tiene publicadas para
asegurarle preferente y distinguido puesto en la posteridad.
El Sr. Velarde posee el idioma castellano en toda su extensión. La riqueza de su vocabulario es infinita, y un gusto
supremo para elegir los mas adecuados hacen de sus páginas verdadera acuarela. Más
que la palabra que indica el color, es el color mismo io que Velarde pone bajo
el tipo de su pluma.
Su poema alegría es una de las mejores
pruebas, y un a modo de síntesis de las condiciones distintas que palpitan en
el espíritu del vate. Admirador de la naturaleza andaluza en que se ha criado,
entusiasta paladín de sus méritos, se prosterna como ante un altar ante un jardín
: las flores son para él como divinidades que merecen el holocausto, y ante las
que, en nombre de la religión a lo bello , hay que descubrir la cabeza.
Tiene
Alegría escenas en que admirablemente se representa la naturaleza en diversos
estados y situaciones: ya es el verano con sus rigores meridionales, cuando la
era se halla llena de mies, que cruje bajo
la planta y brilla como si fuera oro. Velarde describe el girar monótono y
lento del trillo, que va separando la espiga de la paja; hace danzar ante los
ojos del lector la brizna dorada que, a impulsos del aire, flotan en el
espacio; y en medio de esta atmósfera luminosa se destacan las siluetas
vigorosas de los gañanes andaluces, de negros ojos, alta estatura y esbelto
talle; el paso tardo del buey que arrastra el trillo; el alegre paso
castellano; el caballo del aperador , que llega con el
avío de la semana y las
anchas alforjas; la noche misteriosa y estrellada en que aquellos labriegos
entonan al compás de las guitarras las endechas de amor; el amanecer con sus
tintas rosadas y pálidas, y la aparición del sol, astro refulgente y poderosísimo,
que inunda de rayos el espacio y vierte sobre Andalucía sus torrentes de oro
derretido, son otros tantos asuntos para Velarde, que retrata, no sólo las
grandes síntesis de la naturaleza, sino que, con amor especialísimo, con
vehemencia apasionada, va añadiendo detalle a detalle, y pintando con
pacienzudo y colorista pincel aquello que ha visto en su juventud.
“Mon verre est trés
petit,
Mais je bois dans mon
verre.”
Así dijo Alfredo de Musset en una de
sus inspiraciones mas espontaneas y admirables. En efecto: muy pequeño es el
vaso en que bebe Velarde, pero es del más fino cristal, y llénale el liquido
dorado de las bodegas jerezanas, que nació, sin duda, un día en que el sol se
metió a cosechero de vinos; y así el liquido que saborea el vate, como la
refulgente copita de cristal que lleva a sus labios, son tan suyos, tan
propios, tan personales, que no podría pasar a otras manos sin romperse y
derramase.
Estos poetas, que, no por falta de
inspiración, se circunscriben a un asunto y eternamente lo están sintiendo, son
en el arte de la literatura lo que el especialista en la ciencia: en fuerza de examinar
siempre iguales escenas y personajes semejantes, la atención produce un aumento
de las cualidades perceptivas, que hace que los ojos del escritor penetren a
través de la materia en el fondo de las cosas y extraigan de ese fondo la quinta
esencia maravillosa del arte. Es más: la grandeza del asunto no tiene nada que
ver con la grandeza
artística de la obra. Tal poeta, entonando sus himnos de
triunfo y recordando las proezas de Alejandro Macedón, acaso no acierte sino a
producir insignificante e insustancial fárrago rimado. En cambio, otro poeta,
cantando las desdichas de un niño ciego y huérfano, que ni tuvo nombre en la
sociedad ni fatigó jamás a la historia con los hechos de su triste y corta
vida, eterniza la propia inspiración, dejándola perdurablemente arraigada en el
corazón de los lectores. Así como el arquitecto vulgar que construye edificios
modernos morirá con sus obras y nadie tendrá curiosidad en saber cómo se
llamaba, así también el artífice prodigioso que esculpió un sepulcro como el
del cardenal Talavera de Toledo, tanto vivirá en la imaginación de las gentes
cuanto viva el sepulcro mismo, y aún después que las ruines anonaden, en la
historia de las artes figurará con excelsos resplandores su apellido.jueves, 8 de abril de 2021
Inauguración del Circulo Nacional de la Juventud
Copyright foto: Colección Particular Pérez de la Cerda
Circulo Nacional de la Juventud
Galantemente invitados por la Junta de Administración, asistimos el martes último al banquete con que se celebró la inauguración de dicha sociedad.
Representada en él las ciencias, las artes y la literatura, y casi todos los periódicos madrileños, reinó la más cordial fraternidad, y el más expansivo entusiasmo.
Después de los inspirados brindis de los Sres. Moreno Nieto, Nuñez de Arce, Fernandez y Gonzalez (D. Modesto) y Serrano, leyéronse béllisimas composiciones por los Sres. Velarde, Nuñez de Arce, Blanco, Solsona y Chaves, las que, gracias a la galantería de sus autores, tenemos el gusto de publicar en el número de hoy, por el orden que fueron leída.
domingo, 28 de marzo de 2021
Discurso de Luis Montoto y Rautenstrauch
Campoamor, Nuñez de Arce y Bécquer reflejan y compendian la tendencia
de la lirica española en los momentos que alcanzamos. Son los maestros de la
juventud, y por la fuerza de su talento se impone como modelos. Pero lo mejor
de todos ellos es lo individual, lo propio, lo que no puede ser imitado.
Fuera injusto con la juventud que cultiva con entusiasmo la Poesía, si
no consignase algunos nombres que tal vez mañana serán timbres de gloria de las
patrias letras.
Antonio Fernández Grilo y José Velarde son los representantes más
autorizados de esa juventud ganosa de lauros y émula de nuestras celebridades
poéticas. Uno y otro, sin negar la conquista de la edad presente, parece como
que vuelven sus ojos a lo pasado, o, cuando menos, que temeroso de las luchas
del siglo, para cantar los goces y la paz de la familia, se encierran en el
recinto amurallado del hogar domestico. Uno y otro gustan, como Garcilaso y Meléndez,
como gustó el Mtro. Fr. Luis de León, de la soledad y del apartamiento del
mundo.
Velarde ama la naturaleza: sus poemas, mas épicos que líricos, abundan
en descripciones
inimitables.Fray Juan y
Fernando de Laredo acusan –el sentimiento del color- como dicen los
pintores. Grilo, incorrecto e incoherente, es fácil y sentido, ya en sus
discreteos amorosos, ya en sus meditaciones un tanto religiosas.
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