domingo, 28 de marzo de 2021

Discurso de Luis Montoto y Rautenstrauch


Campoamor, Nuñez de Arce y Bécquer reflejan y compendian la tendencia de la lirica española en los momentos que alcanzamos. Son los maestros de la juventud, y por la fuerza de su talento se impone como modelos. Pero lo mejor de todos ellos es lo individual, lo propio, lo que no puede ser imitado.
Fuera injusto con la juventud que cultiva con entusiasmo la Poesía, si no consignase algunos nombres que tal vez mañana serán timbres de gloria de las patrias letras.
Antonio Fernández Grilo y José Velarde son los representantes más autorizados de esa juventud ganosa de lauros y émula de nuestras celebridades poéticas. Uno y otro, sin negar la conquista de la edad presente, parece como que vuelven sus ojos a lo pasado, o, cuando menos, que temeroso de las luchas del siglo, para cantar los goces y la paz de la familia, se encierran en el recinto amurallado del hogar domestico. Uno y otro gustan, como Garcilaso y Meléndez, como gustó el Mtro. Fr. Luis de León, de la soledad y del apartamiento del mundo.
Velarde ama la naturaleza: sus poemas, mas épicos que líricos, abundan en descripciones
inimitables.Fray Juan y Fernando de Laredo acusan –el sentimiento del color- como dicen los pintores. Grilo, incorrecto e incoherente, es fácil y sentido, ya en sus discreteos amorosos, ya en sus meditaciones un tanto religiosas.  

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