miércoles, 15 de febrero de 2023
viernes, 10 de febrero de 2023
Diario de las Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados 1896
A Doña Lucía C. Pinzón, viuda de Velarde, por once ejemplares de las <<Obras completas de D. José Velarde>>, adquiridos con destino a la biblioteca (cap. 2º, art. 8º.), libramiento de intervención numere 181, y de Caja181
miércoles, 8 de febrero de 2023
domingo, 5 de febrero de 2023
Hemingway y el Mar
Jornadas organizadas por el Ayuntamiento de Conil de la Frontera
miércoles, 1 de febrero de 2023
En Burgos de Victor Balaguer
Ya nada más tengo que decirle a usted sino que me separé de Fres del Val, bajo la impresión de cuyos recuerdos escribo, murmurando unos versos de José Velarde que, si no estoy desmemoriado, escribió a estas mismas ruinas, objeto de mis cartas:
Yo estático miraba
con asombro,
Pues hallo en cuanto miro algún misterio,
Una fábrica alzar con el escombro
De un viejo y derruido monasterio.
Cada golpe brutal de la piqueta,
Que del musgoso y agrietado muro
Desmoronaba el lienzo mal seguro,
Con mi alma de poeta
Hallaba un eco como golpe el duro.
Supongo que recordará esos versos. Usted conoció al autor. Era hombre de alma noble, á quien sus contemporáneos no han dado el puesto que en justicia le corresponde como poeta. Ya se lo dará la posteridad, que espero haga justicia á muchos, a quienes hoy no se hace.
Fuente: Internet Archive
martes, 31 de enero de 2023
José Velarde en La Literatura Española en el Siglo XIX
LA LITERATURA
ESPAÑOLA EN EL SIGLO XIX
Y el reverso también de D. José de P. Velarde (1849-1892), que, por amor a las musas renunció a la política y a su profesión. No debió costarle magno sacrificio abandonar la medicina, por la que no sentía pizca de inclinación, así como debió experimentar dolor agudo al volver la espalda a sus principios políticos. Republicano federal ardiente, aunque de la fracción en 1873, apellidada *los benévolos*, fundó y dirigió en Sevilla El Estado Andaluz, diario donde escribió fondos admirables y defendió sucesivamente la política de Pi y Margall, de Salmerón y de Castelar. Después de la restauración contrajo intima amistad con Juan Antonio Cavestany, entusiasta Alfonsino, y auxiliado por él, se trasladó a Madrid, e, imitando a Blasco y a Palacio, peco de inconsecuencia, acercándose a la situación constituida después del golpe de Sagunto. Una afortunada lectura de poesías en el Ateneo y un artículo de glorificación en el Globo, le crearon en veinticuatro horas una reputación que su mérito no tardó en consolidar. Algo le perjudicó el prurito de mezclar en su arte fantástico ciertos asomos de importuna docencia, pero no hubo sombra que no desvaneciera el esplendor de sus imágenes, la opulencia de su verbo, la múltiple armonía de si ritmo.
Con tales condiciones, se comprende que debía ser un poeta descriptivo como Ferrari, aunque más elevada inspiración y mayor corrección y riqueza de lenguaje, dote indiscutible de la tradición andaluza. Entre sus líricas, descuella Consejos a Carmen, y entre sus poemitas, ¿Pasión o locura?, Meditación ante unas ruinas, Fray Juan, La venganza, y Fernando Laredo.
Fuente: Internet Archive
sábado, 28 de enero de 2023
José Velarde, Solidario
El alcalde de Madrid, en representación del ayuntamiento y con acuerdo unánime de la corporación municipal, ha girado a Sevilla 4.000 duros para que se apliquen a reparar en lo posible las desgracias ocasionadas por el desbordamiento del Guadalquivir.
El poeta (sevillano) conileño D. José Velarde, cuyas poesías
han sido tan aplaudidas en el Ateneo, ha entregado a la comisión organizadora
del concierto de la Zarzuela 500 ejemplares de su poema Fernando de Laredo, para que sean vendidos durante los intermedios
y se aplique su producto en beneficio de los pobres de Sevilla.
También los alcaldes de barrio del distrito de Buenavista han acordado recaudar por sus barrios respectivos los recursos que le sea posible del vecindario con destino a los inundados de Sevilla, pensamiento laudable y digno de ser imitado.
miércoles, 25 de enero de 2023
Velarde testigo de boda de la hija de la Duquesa de Almodóvar
Ya en estos días está la Sra. Duquesa de Almodóvar repartiendo a sus amigos tarjetas de invitación para ver el equipo de su bellísima hija Isabel, que como es sabido, se casará el 8 del próximo Diciembre con el Marqués de Hoyos.
Para esta ceremonia vendrán de
Madrid, como testigos del novio, el Marqués de Santillana, el Marqués de
Villalobar, el Duque de Nájera y D. José Quiñones, agregado a la Embajada de
España en Paris.
Por parte de la novia, serán testigos
el Duque de Hornachuelos, hermano de la Duquesa, el Marqués de Bertemati, José
Velarde y Manuel A. de la Riva.
Con este motivo los Duques de
Almodóvar darán una comida a los pobres del asilo y docientas raciones de
cocido con carne, tocino, morcilla, ensalada, fruta y vino, en las cocinas del
Salvador, a doscientos pobres.
El día 3 de diciembre entregará la
señora Duquesa una tarjeta firmada, con la cual se presentarán al Pbro.
Monseñor D. Juan Pedro Sánchez Romate, para que dicho señor entregue la
papeleta de la ración a cada pobre.
martes, 24 de enero de 2023
A...
¿Sabes, bien mío, lo que es un alma,
Como la tuya, falta de amor?
Canto sin ritmo, flor sin aroma,
Ave sin alas, cielo sin sol.
Todo lo anubla, hiela y acaba,
Falto de amores, un corazón,
Como el silencio, como la sombra,
Como la duda, como el dolor.
José Velarde
Esta poesía se publicó en La Ilustracion Española el 22 de diciembre del 1891
lunes, 23 de enero de 2023
martes, 17 de enero de 2023
Baturrillo de FRAYCANDIL
BATURRILLO
O lo sé de fijo; pero por ahí se dice que el Sr. Velarde ocupará el sillón que dejo vacante en la academia D. Antonio Arnao (q.e.p.d.). También he oído decir que doña Emilia Pardo Bazán será quien sustituya al autor de las Gotas de rocío, lo cual sería una honra para la Academia. Pero recuérdese lo que ha pasado con Galdós. Yo no sé si el Sr. Velarde tendrá méritos suficientes para entrar en la asendereada Corporación oficial de la Lengua. Cuando entró Commeleran, por el mero hecho de saber declinar musa, musae, bien puede entrar Velarde, que, si no es un poeta de fuste, tampoco es un zoquete, ni mucho menos. Claro que Cañete le pone por las nubes; pero Cañete no sabe lo que se dice, y eso que cita a Zola a menudo.
La Academia estará todo lo desacreditada
que se quiera (¡Vaya que sí lo está!); pero yo noto que todo el mundo casi
quiere ser académico, incluso aquellos que para nada lo necesitan. La gente que
menos falta hace en la Academia son los literatos. Con menos literatos y más
hombres científicos acaso no hubiera resultado tan defectuoso el último Diccionario…
que es deplorable, la verdad por delante.
Los más de los literatos no saben una
palabra de derecho, ni de fisiología, ni de química, ni de botánica. Véanse las
definiciones científicas del léxico oficial, última edición ¿Cómo se ha de
definir con claridad y exactitud lo que no se conoce? Cada vez que pienso en
los académicos (y pienso muy de tarde en tarde), me viene a la memoria aquel saladísimo
artículo de Figaro <<D. Timoteo
ó el literato.>> Si, los académicos tienen fama de ser unos Licurgos, y
resulta que no saben de la misa la media.
Valbuena, a vuelta de algunas
exageraciones y acrimonias, les ha probado que ignoran el significado de las
voces más usuales, ó por lo menos, si no lo ignoran, le trabucan y confunden. Y,
á pesar de estas críticas, en el fondo justas y discretas, aún hay quien desea ardientemente
figurar entre los inmortales.
Pasa con los escritores originales
que se hacen académicos, lo que con las mujeres hermosas que se casan, que
pierden la frescura, la gracia y la esbeltez de las formas. Y así como el
matrimonio impone a la mujer sagradas obligaciones, por ejemplo la sumisión y
fidelidad al marido, la Academia impone su criterio rancio al escritor, sometiéndolo
á la despótica servidumbre del pensar y del sentir oficiales. Es perder el
tiempo buscar en los escritos académicos la circulación de la sangre, la savia
de la originalidad, la audacia del pensamiento, las expansiones de un corazón
que late sin hipocresías ni cortapisas, los arrebatos del dolor humano, los
gritos del sensualismo; en una palabra, la explosión de la vida psíquica y fisiológica
en todas sus manifestaciones. Representan en el arte el vetusto clasicismo, así
en el fondo como en la forma; en el retroceso ideológico y morfológico el empantanamiento
de la vida intelectual. Si escriben comedias las subordinan á un fin moral, a
la manera de Moratín; si se echan a novelistas, no aciertan á pintar pasiones
ni a bosquejar siquiera un carácter; si presumen de poetas líricos, garrapatean
odas sesquipedales, imitando a Horacio, elegías y silbas calcadas en las de los
líricos del siglo XVI Y XVII. Quieren ser castizos y resultan arcaicos y
pedantescos; pretenden ser sobrios y floridos y resultan secos, espartosos y
vulgares. Ya se sabe: al hablar de unos ojos femeninos, los comparan con los
luceros; al hablar de una boca con la amapola; de un talle gentil, con el
junco; de unos cabellos rubios, con los rayos del sol, etc. No saben ahondar en
la naturaleza:una descripción clásica
del campo recuerda esos paisajes cursis que figuran en algunas cajas de pasas ó
de tabacos. La emprenden á ripio limpio con los arroyos, con las flores que
nacen a sus márgenes, con la selva tupidas,
con los montes escarpados, con las
estrellas y la luna(con la luna sobre todo), la casta luna, castidad de la cual se burlaba, si mal no recuerdo,
Byron, en su Don Juan.
¿Son
críticos? Pues juzgan con la retorica en la mano, sin tener en cuenta para nada
los adelantos y transformaciones del arte; mucho citar a Horacio y a Boileau y
recomendar a los principiantes la asidua
lectura de los clásicos antiguos. Para ellos la moderna literatura francesa
no vale un grano de anís. Zola es un indecente, un novelista pornográfico. Esa Tierra (que, dicho sea de pasada se está
publicando en Paris con excelentes ilustraciones), es un montón de
porquerías, de inmundicias, capaces de enrojecer a un carromato. Demás está
decir que hablan por boca de ganso, porque ellos no leen a Zola. La antipatía
que profesan a Daudet está justificada hasta cierto punto. ¿Quién, si no el
autor de Safo, les ha dado el golpe
de muerte, la puntilla, como si dijéramos?
No
tengo para qué decir que no todos los académicos son dignos del eterno desdén.
¡Cómo he de meter en la colada a Valera, á Campoamor, á Menéndez, Pelayo a
Echegaray, y tantos otros que son honra y prez de las letras castellanas! Mi
crítica, mi sátira, ó lo que sea, va contra los Cañetes, los Guerra y Orbe, los
Cheste… y a propósito de Cheste: ¿Han leído ustedes la oda que publica este
señor en La Ilustración Española, contra
el amor puro, el amor profano? Declaro que cuando leí aquellos esdrújulos
disparatados, sentí la tristeza que se siente cuando se ve a un hombre en ridículo,
es decir a un hombre que, presumiendo de serio y formal, opina que se están riendo
de él.
Por
supuesto que Cañete, al hallarse con Cheste en la Academia, le habrá dicho:
-He
leído su oda en La Ilustración. Eso
es hermosísimo. ¡Oh! ¡Usted es un gran poeta!
Y
asi viven los académicos: engañándose los unos a los otros.
¡Los
pobres, que Commeleraán les sea leve!
FRAYCANDIL
Fuente: Internet Archive





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