viernes, 10 de febrero de 2023

Diario de las Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados 1896


A Doña Lucía C. Pinzón, viuda de Velarde, por once ejemplares de las <<Obras completas de D. José Velarde>>, adquiridos con destino a la biblioteca (cap. 2º, art. 8º.), libramiento de intervención numere 181, y de Caja181

Fuente: Internet Archive

domingo, 5 de febrero de 2023

Hemingway y el Mar


 Jornadas organizadas por el Ayuntamiento de Conil de la Frontera

PRESENTACIÓN
La localidad gaditana de Conil de la Frontera es un lugar donde se han cruzado siempre viajeros intrépidos con vecinos autóctonos muy ligados a su tierra y a la mar…un lugar donde mucha gente ha descubierto la grandeza de la naturaleza y de la generosidad de sus gentes. Su relación con la literatura viene de lejos…Ya en el siglo XIX nació en la villa de Conil uno de los poetas románticos de aquel siglo, José Velarde Yusti. El reconocimiento a este literato en el pueblo se mantiene gracias a la publicación y recuperación de su obra por parte del Ayuntamiento, al que le dedicó el nombre de la Biblioteca Pública ubicada actualmente en La Chanca. Gracias a la comunidad educativa la literatura también ha formado parte de la vida cotidiana de los más jóvenes del municipio y José Velarde siempre ha sido recordado. Por Conil de la Frontera, ya en este siglo XXI, han pasado infinidad de literatos ya sea por ejemplo en veladas en la casa de la cultura o veladas estivales en torno al programa Conil lee en la playa. Así son memorables las presentaciones literarias de Almudena Grandes, Luis García Montero, Aitana Alberti León, Bernardo Atxaga, Juan José Téllez, Juan Madrid, Emma Cohen, Marta Sanz, Isaac Rosa, Carlos Bardem, Felipe Alcaraz, Rosa Regàs, entre tanto y tantos autores.
Y un factor importante para conocer la dimensión literaria de Conil no es solo que sea fuente de inspiración o de paso de literatos, también la cantidad de autores y autoras locales que han surgido en estos años atrás. Y de colectivos organizados de poetas que organizan veladas maravillosas mezcladas con la plástica u otras artes…
Y en estos años por supuesto no podrían faltar homenajes literarios en la localidad como fue el de José Saramago en su centenario, premio nobel de literatura que tiene una calle en la localidad desde hace décadas.
La ciudad literaria es aquella que quiere que sus habitantes se conviertan en una ciudadanía de activos lectores, que puedan crecer como comunidad gracias al conocimiento y la experiencia que dan los libros. Esta apuesta clara por un Conil lleno de cultura y de letras es también una apuesta por generar es turismo cultural que tan positivo es para el municipio. En este bello pueblo, de siempre se ha guardado esto en la memoria colectiva y más concretamente gracias a la buena gente del Restaurante El Pasaje, estuvo el gran escritor
Ernest Hemingway. El premio nobel norteamericano dijo en una carta dirigida a uno de sus hijos ,Patrick, el 5 de agosto de 1959:
“Esa es una zona que nunca había conocido y realmente te encantaría. Estamos comprando unos terrenos en un lugar de la costa en esa zona que se llama Conil. Es como todo era en los viejos tiempos antes de que lo estropearan. Maravillosa playa, buena gente, verdadero pueblo árabe y buenos pescadores como en Cojimar”.
Ernest Hemingway habla de forma extraordinaria de Conil y curiosamente lo compara con la localidad cubana donde se inspiró para escribir su célebre relato “El viejo y el mar”.
En homenaje a la visita de este gran ilustre escritor vamos a convocar unas jornadas de divulgación y estudio sobre Hemingway con un especial énfasis en su relación con el mar.

miércoles, 1 de febrero de 2023

En Burgos de Victor Balaguer

Ya nada más tengo que decirle a usted sino que me separé de Fres del Val, bajo la impresión de cuyos  recuerdos escribo, murmurando unos versos de José Velarde que, si no estoy desmemoriado, escribió a estas mismas ruinas, objeto de mis cartas:

                                   Yo estático miraba con asombro,

Pues hallo en cuanto miro algún misterio,

Una fábrica alzar con el escombro

De un viejo y derruido monasterio.

Cada golpe brutal de la piqueta,

Que del musgoso y agrietado muro

Desmoronaba el lienzo mal seguro,

Con mi alma de poeta

Hallaba un eco como golpe el duro.


Supongo que recordará esos versos. Usted conoció al autor. Era hombre de alma noble, á quien sus contemporáneos no han dado el puesto que en justicia le corresponde como poeta. Ya se lo dará la posteridad, que espero haga justicia á muchos, a quienes hoy no se hace. 

Fuente: Internet Archive

martes, 31 de enero de 2023

José Velarde en La Literatura Española en el Siglo XIX


LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XIX

 

Y el reverso también de D. José de P. Velarde (1849-1892), que, por amor a las musas renunció a la política y a su profesión. No debió costarle magno sacrificio abandonar la medicina, por la que no sentía 
pizca de inclinación, así como debió experimentar dolor agudo al volver la espalda a sus principios políticos. Republicano federal ardiente, aunque de la fracción en 1873, apellidada *los benévolos*, fundó y dirigió en Sevilla El Estado Andaluz, diario donde escribió fondos admirables y defendió sucesivamente la política de Pi y Margall, de Salmerón y de Castelar. Después de la restauración contrajo intima amistad con Juan Antonio Cavestany, entusiasta Alfonsino, y auxiliado por él, se trasladó a Madrid, e, imitando a Blasco y a Palacio, peco de inconsecuencia, acercándose a la situación constituida después del golpe de Sagunto. Una afortunada lectura de poesías en el Ateneo y un artículo de glorificación en el Globo, le crearon en veinticuatro horas una reputación que su mérito no tardó en consolidar. Algo le perjudicó el prurito de mezclar en su arte fantástico ciertos asomos de importuna docencia, pero no hubo sombra que no desvaneciera el esplendor de sus imágenes, la opulencia de su verbo, la múltiple armonía de si ritmo.

Con tales condiciones, se comprende que debía ser un poeta descriptivo como Ferrari, aunque más elevada inspiración y mayor corrección y riqueza de lenguaje, dote indiscutible de la tradición andaluza. Entre sus líricas, descuella Consejos a Carmen, y entre sus poemitas, ¿Pasión o locura?, Meditación ante unas ruinas, Fray Juan, La venganza, y Fernando Laredo.

Fuente: Internet Archive

sábado, 28 de enero de 2023

José Velarde, Solidario

El alcalde de Madrid, en representación del ayuntamiento y con acuerdo unánime de la corporación municipal, ha girado a Sevilla 4.000 duros para que se apliquen a reparar en lo posible las desgracias ocasionadas por el desbordamiento del Guadalquivir.

El poeta (sevillano) conileño D. José Velarde, cuyas poesías han sido tan aplaudidas en el Ateneo, ha entregado a la comisión organizadora del concierto de la Zarzuela 500 ejemplares de su poema Fernando de Laredo, para que sean vendidos durante los intermedios y se aplique su producto en beneficio de los pobres de Sevilla.

También los alcaldes de barrio del distrito de Buenavista han acordado recaudar por sus barrios respectivos los recursos que le sea posible del vecindario con destino a los inundados de Sevilla, pensamiento laudable y digno de ser imitado. 

 Fuente Biblioteca Virtual de Prensa Historica

Foto: Pepe Oportiums

miércoles, 25 de enero de 2023

Velarde testigo de boda de la hija de la Duquesa de Almodóvar

 

           

Ya en estos días está la Sra. Duquesa de Almodóvar repartiendo a sus amigos tarjetas de invitación para ver el equipo de su bellísima hija Isabel, que como es sabido, se casará el 8 del próximo Diciembre con el Marqués de Hoyos.

            Para esta ceremonia vendrán de Madrid, como testigos del novio, el Marqués de Santillana, el Marqués de Villalobar, el Duque de Nájera y D. José Quiñones, agregado a la Embajada de España en Paris.

            Por parte de la novia, serán testigos el Duque de Hornachuelos, hermano de la Duquesa, el Marqués de Bertemati, José Velarde y Manuel A. de la Riva.

            Con este motivo los Duques de Almodóvar darán una comida a los pobres del asilo y docientas raciones de cocido con carne, tocino, morcilla, ensalada, fruta y vino, en las cocinas del Salvador, a doscientos pobres.

            El día 3 de diciembre entregará la señora Duquesa una tarjeta firmada, con la cual se presentarán al Pbro. Monseñor D. Juan Pedro Sánchez Romate, para que dicho señor entregue la papeleta de la ración a cada pobre.


Fuente: Biblioteca Virtual de Prensa Historica

martes, 24 de enero de 2023

A...

Palomas en La Chanca
A….


¿Sabes, bien mío, lo que es un alma,
Como la tuya, falta de amor?
Canto sin ritmo, flor sin aroma,
Ave sin alas, cielo sin sol.

Todo lo anubla, hiela y acaba,
Falto de amores, un corazón,
Como el silencio, como la sombra,
Como la duda, como el dolor.

José Velarde

Esta poesía se publicó en La Ilustracion Española el 22 de diciembre del 1891

lunes, 23 de enero de 2023

martes, 17 de enero de 2023

Baturrillo de FRAYCANDIL


BATURRILLO

O lo sé de fijo; pero por ahí se dice que el Sr. Velarde ocupará el sillón que dejo vacante en la academia D. Antonio Arnao (q.e.p.d.). También he oído decir que doña Emilia Pardo Bazán será quien sustituya al autor de las Gotas de rocío, lo cual sería una honra para la Academia. Pero recuérdese lo que ha pasado con Galdós. Yo no sé si el Sr. Velarde tendrá méritos suficientes para entrar en la asendereada Corporación oficial de la Lengua. Cuando entró Commeleran, por el mero hecho de saber declinar musa, musae, bien puede entrar Velarde, que, si no es un poeta de fuste, tampoco es un zoquete, ni mucho menos. Claro que Cañete le pone por las nubes; pero Cañete no sabe lo que se dice, y eso que cita a Zola a menudo.

            La Academia estará todo lo desacreditada que se quiera (¡Vaya que sí lo está!); pero yo noto que todo el mundo casi quiere ser académico, incluso aquellos que para nada lo necesitan. La gente que menos falta hace en la Academia son los literatos. Con menos literatos y más hombres científicos acaso no hubiera resultado tan defectuoso el último Diccionario… que es deplorable, la verdad por delante.

            Los más de los literatos no saben una palabra de derecho, ni de fisiología, ni de química, ni de botánica. Véanse las definiciones científicas del léxico oficial, última edición ¿Cómo se ha de definir con claridad y exactitud lo que no se conoce? Cada vez que pienso en los académicos (y pienso muy de tarde en tarde), me viene a la memoria aquel saladísimo artículo de Figaro <<D. Timoteo ó el literato.>> Si, los académicos tienen fama de ser unos Licurgos, y resulta que no saben de la misa la media.

            Valbuena, a vuelta de algunas exageraciones y acrimonias, les ha probado que ignoran el significado de las voces más usuales, ó por lo menos, si no lo ignoran, le trabucan y confunden. Y, á pesar de estas críticas, en el fondo justas y discretas, aún hay quien desea ardientemente figurar entre los inmortales.

            Pasa con los escritores originales que se hacen académicos, lo que con las mujeres hermosas que se casan, que pierden la frescura, la gracia y la esbeltez de las formas. Y así como el matrimonio impone a la mujer sagradas obligaciones, por ejemplo la sumisión y fidelidad al marido, la Academia impone su criterio rancio al escritor, sometiéndolo á la despótica servidumbre del pensar y del sentir oficiales. Es perder el tiempo buscar en los escritos académicos la circulación de la sangre, la savia de la originalidad, la audacia del pensamiento, las expansiones de un corazón que late sin hipocresías ni cortapisas, los arrebatos del dolor humano, los gritos del sensualismo; en una palabra, la explosión de la vida psíquica y fisiológica en todas sus manifestaciones. Representan en el arte el vetusto clasicismo, así en el fondo como en la forma; en el retroceso ideológico y morfológico el empantanamiento de la vida intelectual. Si escriben comedias las subordinan á un fin moral, a la manera de Moratín; si se echan a novelistas, no aciertan á pintar pasiones ni a bosquejar siquiera un carácter; si presumen de poetas líricos, garrapatean odas sesquipedales, imitando a Horacio, elegías y silbas calcadas en las de los líricos del siglo XVI Y XVII. Quieren ser castizos y resultan arcaicos y pedantescos; pretenden ser sobrios y floridos y resultan secos, espartosos y vulgares. Ya se sabe: al hablar de unos ojos femeninos, los comparan con los luceros; al hablar de una boca con la amapola; de un talle gentil, con el junco; de unos cabellos rubios, con los rayos del sol, etc. No saben ahondar en la naturaleza:una descripción clásica del campo recuerda esos paisajes cursis que figuran en algunas cajas de pasas ó de tabacos. La emprenden á ripio limpio con los arroyos, con las flores que nacen a sus márgenes, con la selva tupidas, con los montes escarpados, con las estrellas y la luna(con la luna sobre todo), la casta luna, castidad de la cual se burlaba, si mal no recuerdo, Byron, en su Don Juan.

¿Son críticos? Pues juzgan con la retorica en la mano, sin tener en cuenta para nada los adelantos y transformaciones del arte; mucho citar a Horacio y a Boileau y recomendar a los principiantes la asidua lectura de los clásicos antiguos. Para ellos la moderna literatura francesa no vale un grano de anís. Zola es un indecente, un novelista pornográfico. Esa Tierra (que, dicho sea de pasada se está publicando en  Paris  con excelentes ilustraciones), es un montón de porquerías, de inmundicias, capaces de enrojecer a un carromato. Demás está decir que hablan por boca de ganso, porque ellos no leen a Zola. La antipatía que profesan a Daudet está justificada hasta cierto punto. ¿Quién, si no el autor de Safo, les ha dado el golpe de muerte, la puntilla, como si dijéramos?

No tengo para qué decir que no todos los académicos son dignos del eterno desdén. ¡Cómo he de meter en la colada a Valera, á Campoamor, á Menéndez, Pelayo a Echegaray, y tantos otros que son honra y prez de las letras castellanas! Mi crítica, mi sátira, ó lo que sea, va contra los Cañetes, los Guerra y Orbe, los Cheste… y a propósito de Cheste: ¿Han leído ustedes la oda que publica este señor en La Ilustración Española, contra el amor puro, el amor profano? Declaro que cuando leí aquellos esdrújulos disparatados, sentí la tristeza que se siente cuando se ve a un hombre en ridículo, es decir a un hombre que, presumiendo de serio y formal, opina que se están riendo de él.

Por supuesto que Cañete, al hallarse con Cheste en la Academia, le habrá dicho:

-He leído su oda en La Ilustración. Eso es hermosísimo. ¡Oh! ¡Usted es un gran poeta!

Y asi viven los académicos: engañándose los unos a los otros.

¡Los pobres, que Commeleraán les sea leve!

FRAYCANDIL

Fuente: Internet Archive