viernes, 2 de febrero de 2024

Paráfrasis de un eco


Paráfrasis de un eco que nos dedica ayer El Palmesano
Leyendo los renglones que estampa el colega y mirando por un buen concepto ante la opinión pública, rogamos al apreciable diario desista de insertar ecos y se dedique el autor al entretenimiento que un célebre escritor contemporáneo recomendaba al inolvidable D. José Velarde.


 La Almudaina : diario de la mañana: avisos, noticias: Año I Número 42 - 1887 diciembre 20

miércoles, 31 de enero de 2024

Recuerdos de la Alpujarra

Las pilas de la Fuente Vieja 1956 (Cubiles)
Recuerdos de la alpujarra

Dejad que recuerde y cante
Los prodigios y grandezas,
Los encantos y misterios
De aquellas vírgenes sierras,

Por cuyos cerros, barrancos,
Tajadas hoces y breñas,
Aventúranse tan sólo
Los pájaros y las fieras.

Crecen allí, en las cañadas,
Las pitas y las chumberas;
La vid silvestre, en las lomas;
El naranjo, en las riberas;

El castaño, en la agria cumbre;
El fresno, en las duras piedras,
Y el boj, el pino y el tejo,
Junto a las nieves eternas.

viernes, 26 de enero de 2024

Lo grande y lo pequeño

Rasgos Literarios
Lo grande y lo pequeño
El rugiente Océano,
cuando lo azotan roncos vendavales,
se corona magnífico de espumas,
cuaja en su seno perlas y corales
y vida emana, levantando brumas:
y el pantano sereno,
traidor oculto bajo verde lama,
asilo es del reptil y forma el cieno
que, impalpable, mortífero veneno
por la tranquila atmósfera derrama
                          José Velarde.

1896/11/13 El Cantábrico, diario de la mañana

domingo, 7 de enero de 2024

Ante una Concepción de Murillo

Mirador Centro Cultural Sta. Catalina

Ante una Concepción de Murillo
Soneto

Ganando el cielo vas de astros cercada,
De nubes de arrebol y ángeles bellos,
Al aire el manto azul y los cabellos,
Al pie la luna y la serpiente hollada

Sonrosan tu mejilla nacarada
Del pudor y del alba los destellos;
Los ojos abres y fulgura en ellos
De tu amor la pureza inmaculada.

Ni en el sol, ni en el iris, ni en las flores,
Halló jamás la humana fantasía
De la luz que te envuelve los colores.

Y es que Murillo, con la fe por guía,
Al cielo fue a buscar los resplandores
Que circundan tu imagen, ¡Madre mía!

José Velarde

Este soneto se publicó en La Ilustración Española y Americana el 8 de diciembre 1891

lunes, 1 de enero de 2024

Velarde en el Diario de la Marina

Á la misma Colección de Escritores castellanos pertenece el precioso libro de poesías de D. José Velarde rotulado Voces del alma. Honra de la hermosa tierra andaluza, siempre fecunda madre do claros ingenios, Velarde es hoy uno de los que má s ennoblecen ó ilustran ol parnaso castellano. Dotado de florida imaginación y de rica vena descriptiva, distingüese en todas sus composiciones por la corrección y pureza del lenguaje, por la elegancia del estilo (nunca hinchado ni pedantesco), y por la fluidez y armonía de la versificación. Pocos, muy pocos poetas españoles contemporáneos perciben y retratan como él los encantos de la naturaleza exterior, sin que por ello le falte aptitud para pintar bien el calor de los afectos del alma, ni para poner de bulto poéticamente los fenómenos del mundo espiritual. Hombre de complexión delicada y nerviosa, Velarde posee también virilidad y fuerza para ascender con vigoroso empujo á las encumbradas regiones donde florece la inspiración genuinamente lírica. Es, además, persona de muy buen gusto; circunstancia que bastaría por sí sola para hacerlo recomendable, en estos tiempos dados comúnmente á la depravada exageración de toda clase de barroquismo literario. Por el carácter de su ingenio, por la amenidad de su fantasía, por su manera de sentir y por la bella forma en que expresa lo que siente, Velarde tiene más de un punto do contacto con la índole poética de Selgas y con la de Núñez de Arce, altísima gloria uno y otro do las musas castellanas de nuestros tiempos. Como todo hombre de elevada inteligencia, de corazón recto y bien templado, Velarde ama y cree: dicha inefable que nos presta fuerzas para soportar el rigor de las amarguras, y energía para no dejarnos abatir por la

domingo, 31 de diciembre de 2023

José Velarde en Córdoba

Notable poeta,- se encuentra en esta capital, donde piensa detenerse unos días, el laureado poeta sevillano conileño, residente en Madrid, Don José Velarde, autor de los inspirados pomas –Fray Juan- y –Fernando de Laredo- que mucho enaltecieron la alta reputación que le ha colocado ya entre nuestros primeros vates. El señor Velarde poeta de lozana fantasía y sin rival en la descriptiva. Lo saludamos cordialmente desde nuestras columnas, y deseamos que alienten su brillante numen las hermosas perspectivas de nuestro suelo, muy fecundo en bellezas y tradiciones.

Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XXXV Número 10263 - 1884 abril 25

Fuente biblioteca virtual de prensa historica

jueves, 28 de diciembre de 2023

José Velarde en el Diario de Manila: Número 238 -1886


QUERIDO AMIGO Y PAISANO: Encabeza V. su folletico con el siguiente magnífico soneto de nuestro amadísimo Manuel del Palacio:

UNA COGIDA.

Suena el clarín: la multitud se agita;
Ya está en el circo la asombrada fiera;
Impávido el jinete que la espera,
Su atención y su enojo solicita.
-<<¡Menos vara, morral!>>- un chusco grita.
-<<¿Se ha enamorado usted de la barrera?>>
El hombre avanza, y rápida y certera
A su encuentro la res se precipita.
Como roca del monte desgajada
Rueda el jinete, y ebria de furores
Cébase en él la fiera ensangrentada,
Mientras, ahogado el ¡ay! de sus dolores,
La imbécil muchedumbre, entusiasmada,
Repite:-<<¡Picadores! ¡Picadores!>>

Hermosísimo soneto, en verdad, como de quien es; pero prefiero este de nuestro adorado Zorrilla:

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Certamen sobre la Vida es Sueño de Pedro Calderón de la Barca

Para el aniversario de la Muerte de Calderón, en  La Ilustracion Española y Americana se publica este certamnen donde escribieron: Ventura Ruiz Aguilera, Manuel de Palacios, José Zorrilla, Narciso Campillo, Emilio Ferrari, Juan Jose Herranz, Carlos Frontaura, Jose Velarde, Marcos Zapata, Leopoldo Cano y Masas, y Eugenio Selles.

Velarde escribió:

No es la vida una ficción
Aunque así nos la hagan ver
Las falacias del placer
La fortuna y la ilusión.
Estos mismos sueños son,
Del existir, realidad;
Y como en eternidad
La muerte, al fin, se convierte,
Tan solo es sueño la muerte;
Sólo la vida es verdad.
José Velarde

jueves, 14 de diciembre de 2023

Velarde en Fomento

Fomento.
Real Decreto precedido de exposición creando una estación enológica central en el Instituto Agrícola de Alfonso XII

Ultramar.- nombramientos y ceses
Otros nombrando jefes de administración de tercera clase a los que lo son de segunda en la secretaría de dicho ministerio, D. José Velarde y D. Ismael Ojeda.

El Correo: Año XIII Número 4296 _ 16/01/1892
Biblioteca Virtual de prensa histórica

Foto:Scard Bermu

martes, 12 de diciembre de 2023

Fragmentos de los cantos de los Vedas

Calle Salmonete
Fragmentos de los cantos de los Vedas

I

Nada más grande que yo.
De mí pendientes están
Los seres, como las perlas
Suspendidas del collar,
Soy aroma en las flores,
En el sol la luz vital,
En los labios la plegaria
Y en los pechos la bondad.
Yo soy la simiente eterna,
Quien la vida a todo da,
Principio y fin de las cosas
Y espíritu universal.
Entre todas las especies
Soy una especie sin par;
Entre los cuatro elementos,
El fuego ardiente y voraz;
Entre los astros radiantes,
El eterno luminar;
Entre los montes, el cano
Himalaya colosal;
Entre las sierpes, aquella
Que enroscada al mundo está;
Entre los ríos, el Ganges;
Entra las aguas, la mar,
Y entre todas las palabras
La divina, la verdad.

II

Cuando ni cielo ni tierra,
Ni ser ni no ser había;
Cuando ni el agua ni el fuego,
Ni la muerte ni la vida,
Ni el placer ni los dolores
Eran verdad ni mentira,
Dios sólo consigo mismo
Y sin alentar vivía.
-¿Quién soy yo?-se preguntaba-
Y en la extensión infinita,
Oscura, callada y sola,
Nadie a su voz respondía.
Y girando en torno suyo
Atribulado la vista,
Sintió miedo al ver que solo
A si mismo se veía.
¡Por eso es miedoso el hombre
Si en la soledad se mira!
Pensó entonces, y se dijo:
-¿Por qué el terror me domina
Si fuera de mí no hay nada?-
Y del espanto se libra;
Pero, en vez de miedo, entonces
Sintió tristeza infinita.
¡Por eso el hombre está triste
Si en la soledad se mira!

José Velarde

Este fragmento se publicó en La Ilustracion Española el 8 de octubre de1891

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Serenata

Copyright foto: Colección Particular Pérez de la Cerda

Serenata


Ardiendo la mariposa
Muere en la llama que la cegó,
Como abrasado en el fuego
De tus miradas me muero yo.
Los ojos abre,
Por caridad,
Aunque me ciegue
Su claridad.
En mi los fija
Con ilusión
Y muera, ardiendo,
Mi corazón.


Por ti en mi pecho las penas
Como las olas vienen y van,
Y rugen y se estremecen
Como las llamas de un volcán.
Sigue en mi alzando,
Por compasión,
Las tempestades
Del corazón.
Darme la calma
Fuera crueldad,
Porque en mi vida
La tempestad.


Como el panal, niña mía,
Tus rojos labios destilan miel,
Y dan aroma a tu aliento
Jazmín y rosa, nardo y clavel.
Tu habla es un canto,
Canto de amor,
Que abrasa en celos
Al ruiseñor.
Un beso, un beso
Que tú me des,
Morir después

José Velarde (inédita) La Ilustración Española y Americana 30-noviembre 1892

lunes, 4 de diciembre de 2023

El Educacionista


La fuente del haya
(De Lamartine)

Fuente murmuradora y cristalina
Que de la roca, por tu impulso abierta,
Surges, rodando en limpia cascada
Sobre la verde y florecida hierba;

Roto el tazón pulido de alabastro
Donde caías desatada en trenza,
Tu veneno se escapa y va a perderse
A los húmedos bajos de la selva.

No arroja ya por las nasales fosas
Tu delfín, coronado de la hiedra,
En luminosos arcos espumosos
El caudal de tus aguas plañideras;

Ni tienes otro amparo que la sombra
Del haya que en ti viéndose contempla
Cómo su corazón carcome el tiempo,
Su sabia enfría y su ramaje seca.


En otoño sus hojas amarillas
Caen en ti como lluvia de tristeza,
Y el húmedo verdín va de tu estanque
Corroyendo las mal unidas piedras.

Mas tú no dejas de brotar, fecunda
Como esas almas pródigas y tiernas
Que, maltratadas, su dolor olvidan
Por consolar la desventura ajena.

Sobre tu rota pila recostado,
Miro cómo te filtras en la tierra,
O detienes tu curso rumoroso
En las guijas que al paso redondeas.