jueves, 6 de febrero de 2014

Once letras para la calle José Velarde, Ayuntamiento de Conil 1888

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Sesión ordinaria de segunda citación del día diez de diciembre de mil ochocientos ochenta y ocho.

Punto último

Se presentó unas cuentas suscritas por Don Pablo R. Camacho almacenista de lozas y cristalería en Cádiz, importante once pesetas, valor de once letras que ha facilitado para consignar el nombre de “José Velarde” en la calle que hoy lleva el de “Botica”

La Corporación las encontró conforme acordando se formalice este pago en la forma acordada al punto primero de la sesión ordinaria celebrada por este Ayuntamiento el día veinte y cuatro de septiembre último

No habiendo mas asuntos de que tratar por orden del Señor Presidente se levantó la sesión que firman los concurrentes que saben, de que yo el secretario certifico-=

Esta acta se puede ver en el Archivo Municipal de Conil
Es de derecho agradecer a Paco González y a Isabel González las ayudas que me prestaron.

lunes, 20 de enero de 2014

Carta 25ª de Zorrilla a Velarde

Desnudo (J. P. Narvaez)
25
Sábado 12 enero [Madrid]

Mi querido Velarde: he tenido unos cólicos biliosos que no me dejan hacer nada hace tres días. Antes de ellos me he pasado por el café y no he visto a V. por la ventana. Necesito de V. para pedirle consejo: contésteme V. a seguido de estos renglones a qué hora está V. en su casa, porque yo no puedo arriesgarme a estar más de hora y media o dos horas fuera de la mía. Mi mujer ha estado en cama al mismo tiempo que yo, y aún sigue.

Me habló V. y me hablaron Moguel y Correa de una comida en que debíamos acordar no sé qué trabajos en que [contaban] Vms. contar conmigo. Comer no puedo, pero contribuir al trabajo puede que sí.

Si la reunión se verifica o se ha verificado, V. puede en mi nombre aceptar todo lo que se me encomiende, pero ya estoy muy averiado y no podré ir muy lejos, aunque iré un paso más delante de lo que pueda.

Con que ¿a qué hora voy mañana domingo a su casa de V.?

El dador será un ordenanza de mi sobrino y no me dará su contestación de V. hasta hoy a las 4 de la tarde. ¿Le conviene a V. entre diez y media y once?

Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)
Marta Palenque

sábado, 11 de enero de 2014

Carta 24ª de Zorrilla a Velarde

Paseando por la playa (J. P. Narvaez)
24

Miércoles 9, Ag[os]to [¿1891?]

Mi querido Pepejo: quiero marcharme a mi casa de Barcelona, pero no quiero irme sin verle a V. Hay aquí dos o tres cosas que no comprendo, y como no tengo muchos amigos, y ninguno de quien fiarme como de V., quiero que hablemos 20 minutos.

Hoy al medio día pongo esta en el correo y supongo que la recibirá V. esta noche; mañana jueves entre 11 y 12, iré a su casa, y si de lo que con V. consulte resulta que necesito que V. me acompañe a un ministerio ¿vendrá V. conmigo?

Mis más cordiales recuerdos a la señora, besos a las chiquitinas, y suyo siempre,

Zorrilla

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)

Marta Palenque

sábado, 4 de enero de 2014

Carta 23ª de Zorrilla a Velarde

El río, el mar, el cielo
23

No[viem]bre 13 [1891]

Mi querido Velarde: veinte meses hace con este en que estamos que no voy a la Academia, ni a teatro, ni al Ateneo, ni he visto aún a la reina después de mi inverosímil coronación, ni recibo más que el médico. En este tiempo he tenido tres muertes en la familia y mi mujer continúa en peligro de ella cada semana: anoche mismo la dimos por perdida al segundo desmayo, que la duró hora y media. Esto no es vida, mi querido pepejo, ni yo tengo ya más esperanza que la de no poder resistirla. Vamos al asunto.

Mañana iré por primera vez a comer con la Duquesa y el jueves iré a la Academia a ver lo que hay. Creo que se vota a Barbieri para la vacante de Alarcón, según reza el aviso de la secretaría.

Moguel vino ha verme hace mucho tiempo y yo estaba entonces, y estoy todavía, por él, sin necesidad de que V. me recordara mi deber; falta que reemplazar a Gabino Tejado y a Cañete, pero desde el escándalo de la votación de Commelerán creo que se ha convenido en que habrá una sesión secreta para ponerse de acuerdo y votar al electo por unanimidad.

Yo haré lo que sepa y pueda, pero allí no manda nadie más que Cánovas. ¿Cómo está Moguel con él?

Los médicos se oponen a que yo salga de noche, pero habiendo asistido a mi beneficio (¡!) no puedo negarme a la duquesa. Si va V. por su palacio mañana, aunque no esté convidado a la mesa, hablaremos de esto y de otras cosas.

Besos a los niños, cariñosos recuerdos a la buena moza, y suyo siempre su estúpido viejo

J. Zorrila

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)
Marta Palenque

jueves, 26 de diciembre de 2013

Carta 22ª de Zorrilla a Velarde

En la playa  (J. P. Narvaez)
Zarauz, 17 Oc[tu]bre [1887]

Mi querido Pepe: enfermo, aburrido y desesperado, por razones que no son para escritas, me salí de mi casa hace dos meses y estuve en Palencia y otros puntos hasta que vine aquí a cumplir malamente a Carmen Guaqui la palabra de hacerla una visita. Aquí me serené un poco, pero este cambio a una calma inacostumbrada trajo un ataque de bilis que me ha tenido unos días en cama y me ha impedido ir al congreso literario, para el cual pedí y pagué mi billete.

Como mis penas y mis afanes son íntimos y del alma, y no pueden confiarse a nadie porque ni tienen consuelo ni pueden tener remedio sino con el fin de la existencia, me los paso yo solo, humillado y oscurecido por voluntad propia.

Yo tengo la mano de Dios puesta sobre el cogote, y jamás levantaré cabeza por castigo expreso de su Divina Providencia, y como contra Dios nadie es valiente, y el suicidio no entra en mis creencias…: «velay Usted», como dicen por aquí.

En estas circunstancias en que mi alma, embargada por un profundísimo hastío, vive casi desesperada, incapaz de producir trabajo que la distraiga, es imposible que yo complazca a la viuda del malogrado Augusto Llacayo, a la cual no puedo yo abrir el infierno de mi corazón.

La escribí una vez, diciéndola q[u]e la biografía de un hombre recientemente desaparecido de entre los vivos tenía que ser escrita por un amigo intimo que pudiera dar detalles personalísimos y familiares que caracterizaran al difunto, y no podría escribirse como la de Sócrates o el padre Mariana. Ella creía que mi nombre serviría de escudo a un trabajo malo mío, y no lo ha querido entender, creyéndose desairada por mí. Ahora bien, yo tengo que hacer un trabajo oral, casi deshonroso y brutal para mi edad, con el objeto de obtener una cantidad no pequeña para dar a fin [de] año otra dirección a mi casa y pagar mis deudas, y no puedo dedicarme a más trabajo que al rápido y forzado que exige el escaso tiempo.

He aquí mi plan (para V. solo). Tengo que estar aquí hasta el 22 al 24 por aguardar cartas de Francia y de esa; el 25 iré a San Sebastian; del 26 al 27 iré a Valladolid, donde estaré dos días; y el 31 [de] octubre o el 1º de no[viem]bre caeré en Madrid. Si los condes de Guaqui vuelven cuando yo o próximamente, me hospedaré en su palacio como siempre y, si no, le avisaré dónde entonces hablaremos de todo.

Entretanto (hasta el 22) he aquí las señas:
Provincia de Guipúzcoa
A D. J. Z. en casa de los Sres. Conde de Guaqui
Zarauz

Y se acaba el papel. Cariños a la señora y que Dios los bendiga como J. Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)

Marta Palenque

viernes, 20 de diciembre de 2013

Carta 21ª de Zorrilla a Velarde

Arco de la Villa (Juan Pedro Narvaez)
21

Valladolid 12 Dic[iem]bre, [18]86

Mi querido nieto en Apolo y en la gratitud que le debo por tanto empeño como por mí ha puesto siempre por escrito y de palabras: le agradezco a V. infinito el artículo q[u]e no ha habido necesidad de poner en el imparcial, que me vuelve la espalda porque no quise darle los versos del Cantar del Romero la noche de su lectura, esto es todo. No pensemos más en él y buenas noches.

Lo de la tauromaquia [se] me ocurrió por haber encontrado el ejemplar de la de Pepe Hillo al arreglar mis papeles, pero no teniendo ya novedad no hablemos tampoco más de ello y discurriremos otra cosa.

Lo que más me aflige es el comienzo de su carta en que mienta disgustos, enfermedades y escaseces que le atormentan y por los cuales ha tenido que retrasarme noticias suyas. Yo estoy también rodeado de pesadumbre, y tan hastiado de la vida como de las letras, y muy próximo ha buscarme un agujero por donde tirarme de cabeza a la eternidad. A mí no me salva ni la bula de Meco, porque yo llevo el infierno dentro de mí mismo, y como yo me tengo [sic] la culpa, según el mundo vulgar, no tengo ni el derecho de quejarme, ni el consuelo de contar mis miserables desventuras.

Mi pena es hoy mayor al no poder ofrecer a V., no consuelos banales de palabras, sino unos cuantos puñados de pesetas con que compartir les escaseces de ambos, porque las mías en el fin de diciembre con las dos estafas que me hacen en Barcelona, [Conque] de mis obras completas ni del cantar del romero, que me le han vendido solo con 50% de rebaja, me han reducido a 25 ejemplares del cantar del romero y a mil duros que dicen que le debo, y que me demandan si me niego a seguir la publicación, bajo la base de que yo sigo dando notas y ellos sigan comiendo de el [sic] producto. ¡Vea V. qué porvenir para el 87! Pero maldita sea mi suerte, como dijo el bruto de Ducazcal, y me cago en mi alma, como yo digo. Si para el mas de enero no arrebaño, no importa cómo ni dónde, unos cantos duros que enviar a V., que a eso y más están obligados los abuelos con los nietos, y si puedo irme ahí y poner un [casucho], ya daré con uno o varios librejos que escribamos juntos y le den a V. al menos la mitad de un pan y el pico de mi discutida y trabajosamente arrancada pensión. Y basta de esto porque obras son amores, que no buenas razones.

Mi sobrino Esteban Escobar, a quien V. conoce, irá a ver a V. a su casa y le buscará en el Ateneo para que le ayude a V. a enviar el ejemplar de los Gnomos a la duquesa a Lisboa, porque el apoderado de su palacio no ha querido ni recibir a Esteban, ni encargarse de enviarle el libro. Ya sabe V. que la soberbia de los señores suelen encargarse de tenerla por ellos sus criados, y yo debo a la duquesa el 1er ejemplar, que si queda en su casa hasta que vuelva puede que le reciba en el valle de Josafat. V. por sí mismo o por alguno de sus íntimos puede averiguar su dirección en Lisboa y Esteban se lo certificará. Ya que yo tengo la pensión del Gobierno, más que nunca quiero ser cortés con la duquesa, no vaya a pensar nadie que lo era mientras ella me pensionaba y ahora hago con ella lo que Ortega Munilla con nosotros. No hay más papel. Adiós cariños, besos, abrazos, y suyo

Zorrilla

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)

Marta Palenque

domingo, 8 de diciembre de 2013

Carta 20ª de Zorrilla a Velarde

Las dos torres (J. P. Narvaez)

20


Valladolid, [Octubre] 12 [18]86

Sr. D. José Velarde

Mi queridísimo amigo: no le he podido escribir a V. antes porque el frío del camino, el temporal endemoniado que aquí reina y las nieblas húmedas [ilegible] me han exacerbado los dolores y me han producido unos reumas en los brazos que ni puedo fijar la atención en nada ni puedo mandar a los dedos rebeldes el servicio de la pluma

De negocios nada le digo, porque Yosoya un bruto abandonado de Dios y del sentido común, y estoy destinado a vivir mal a morir peor, sin haber logrado nunca nada de lo que pueda hacerme cinco horas feliz sobre la tierra.

Dígame V. algo de cómo quedé y me dejó V. con Ángela Medinaceli, que yo supongo que bien, por haber dejado tan buen abogado.

No pudiendo trabajar estos días, me he entretenido en pasar papeles y libros a unos nuevos estantes, y entre muchas cosas inútiles me he encontrado una tauromaquia de Pepe-Hillo, impresa en 1796 en Cádiz, con un retrato del diestro, grabado en madera que no hay narices con que verlo. Yo no recuerdo ya si la tauromaquia de Montes (que se la escribió Serafín Calderón) hace mención de esta de Joseph delgado (alias) Illo y supongo que de ella no hay propiedad ninguna. Me ocurre, si con los tres o cuatro artículos de V. y Navarrete, uno Mío dirigido a los dos, y unas cuantas páginas de barbaridades comparando el antiguo aplomo y la antigua sencillez de la escuela vieja con los quiebros y menos inverosímiles, y la prolongada e insensata faena de los diestros actuales, y dando media docena de zurras a los cronistas taurómacos, y a los diestros y a los empresarios, y a los ganaderos y al público, so pretexto de comentar el arte de torear de Pepe Hillo, podríamos hacer un libro que nos valiese más que todos los que, mal o bien, han de llevar nuestro nombre a la gente venidera. Piénselo V. y si la tauromaquia de Hillo no está reimpresa procurándome no me [ilegible] de toreros que se publicó hace años recién venido yo de Méjico yo le haré a V. un plan muy sencillo para agenciarse [ilegible] a costa ajena que [ilegible] en el mismo modo [ilegible].

¿Cómo está la señora? ¿Cómo los muchachitos?

A mí se me debe de haber muerto el apoderado de Roma, porque ni [a]parece mi sueldo ni contesta nadie a un telegrama con repuesta pagada que envié hace dos días.

No hay más papel. Cariños a todos chicos y grandes, y suyo siempre

Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque

sábado, 30 de noviembre de 2013

Carta 19ª de Zorrilla a Velarde

Gabriel de la Riva
19

Viernes 18 [¿1885 Madrid?]

Mi querido Velarde: yo estoy malo y harto ya de tanto disgusto como me llueve. Es preciso que nos veamos.

Ángela ha venido: yo voy a enviarla no más una tarjeta para que sepa dónde estoy, no tengo derecho a otra cosa no habiéndome contestado a la carta última, que ella misma me pedía que la enviara por medio de Mesa, su apoderado aquí, y cuya carta estoy seguro que no ha recibido.

Necesito pues su consejo de V. que es el único que está al tanto de mi posición con ella, sin aclarar la cual no puedo dar paso sin arriesgarme a resbalar.

Mañana sábado iré antes de las 12 a ver a V. si no voy esta tarde antes de esta carta.

Mil cariños y suyo

J: Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).
Marta Palenque

lunes, 25 de noviembre de 2013

Carta 18ª de Zorrilla a Velarde

El puente de madera (Narvaez)
18

Miércoles 24 [Madrid, ¿1885?]

Mi querido Velarde: desde el día que estuvo V. en el hotel no tuve mejoría alguna. Como el lunes llovía, no me atreví a ir por la noche a casa de la Duquesa; ayer martes salí, por los enojados negocios que traigo, a ver al abogado y al médico y tuve que acostarme a las seis de la tarde. Son las10 y media y me siento para escribirle a V. porque mi pobre mujer dice, y dice bien, que, no pudiendo hacerme aquí ninguna operación en la boca por la inflamación y la neuralgia, mejor cuidado estaré en mi casa que en un hotel, y esto me lo dice en carta que me trae el inspector de los caminos de hierro, tío de la demoiselle de compagnie de mi mujer, con billete y orden de acompañarme en el tren primero que salga.

Por la letra comprenderá V. mi estado febril: no puedo sujetar la mano, creo que llega la caducidad en tren exprés.

Diga V. pues a la primorosa Duquesa que no me he atrevido a presentarme en sus salones con la cara entrapada y la barba mal echa; su servidumbre me hubiera tal vez tomado por un escapado del hospital, y sus amigos comensales por la estatua del comendador que había pasado por una carbonería en vez de atravesar la [marco] de la casa de Don Juan. Dígale a V. pues a mi gentil amparadora que, con la faz presentable y los versos legibles, ya no la asustaré y haré un poco mejor figura en el mes de noviembre cuando vuelva a ponerme a sus pies, y que, entretanto, a uso de nuestros abuelos, que

la beso las manos,
más que en su palma
no oso yo besar nada
más que su alma.

Y con cariño y besos a los niños y mis recuerdos a la Señora, le envía un abrazo su viejo

J. Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).
Marta Palenque

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Carta 17ª de Zorrilla a Velarde

La fuente nueva (Narvaez)
17


Domingo 20 [¿1885? Madrid]

Mi querido Pepe: anoche al despedirme me dijo Grilo que iba esta noche a casa de la Duquesa y que ahí me esperaba. Si [ilegible] algo va a meter la pata y a echármelo a perder.

He resuelto hablarle claro y no andar con indecisiones. De la Guaqui y la de Vallejo estoy seguro, y si a la Guaqui no le viniera bien el momento se lo pediría ella a su padre el duque.

Esto me parece lo más pronto y lo más derecho, y lo dejamos para el lunes, puesto que Ángela [duquesa de Medinaceli] no sale por la noche y el lunes a primera hora la puedo coger sola.

Yo dije a Grilo que dudaba poder ir hoy por compromisos anteriores y por sentirme malo.

Vd. Si va diga que solo estando malo o teniendo alguna otra dificultad con el Subsecretario de fomento, con quien sabe V. que tenía cita, puedo faltar.

Yo diré aquí lo mismo porque efectivamente tengo que volverle a ver, porque el documento que me ha traído hoy no sirve. Me lo trajo el mismo Picatoste, pero no he comprendido si los criados no lo recibieron o él no quiso subir.

Cariños a la señora y a los muñecos y suyo

Pepe

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Carta 16ª de Zorrilla a Velarde

El Río (J. P. Narvaez)
16 Viernes 29 mayo [1885, Madrid]

Mi querido Pepillo: llegué esta mañana; me hospedo en casa de los Condes de Guaqui. ¿Quiere V. billetes para mi recepción en la Academia? Mañana estaré en casa de 12 a una. Se entra por la Calle del Sordo, núm. 12, jardín.

No tengo tiempo para más. Le quiere siempre

Zorrilla

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque

martes, 29 de octubre de 2013

Carta 15ª de Zorrilla a Velarde

Conil ( J. P. Narvaez)
15


Valladolid, 20 marzo 18[85]

Mi querido Pepe: tenía entendido que estaba V. en Sevilla, y como no sé si ha cambiado V. de casa le dirijo esta al Ateneo, y por eso tampoco le he escrito a V.

Tuve que venir aquí en septiembre último porque ya comenzaban los concejales a pensar en suprimirme un sueldo que me han señalado de 18.000 rs. del cual me descuentan el 20% por parecerles desaire el vivir en otra parte, y la maldita necesidad me hace apechar por tal exigencia, que es una de las calamidades mayores que me han caído en mi vida encima. Esto es una sentina de chismes y nadie hace nada más que perder el tiempo en visitas y maledicencias: parece que todos son millonarios; por poco buen tiempo que haya a paseo y a tomar el sol en invierno y la sombra en verano, que es la ocupación de los españoles.

No se puede vivir más que en Madrid o en Barcelona; las demás capitales de España tienen costumbre de villorrios.

Yo escribo continuamente insensateces y vaciedades para ganarme la vida, de la cual estoy ya harto. El mes próximo entraré en la academia, con lo cual concluiré de despopularizarme, porque lo único que me abonaba era no ser nada ni tener nada; en siendo académico y recibiendo pensión, yo soy cualquiera, pero hay que vivir. Si no hubiera cometido la torpeza de volverme a casar hubiera dado un ejemplo de salvaje independencia y hubiera siempre tenido las manos y los pies libres, pero a lo hecho… ¡Joderse!

Otro arrastre inevitable: mi entrada en la academia, que será a fines de abril, con un discurso en verso, por el cual me tendrán que volver a echar, aunque con no volver es lo mismo. No puede V. figurarse lo que yo detesto todos esos cuerpos importantes que para nada sirven, pero se tomó mi repulsa por un lado tal, y se metieron en ellos personas a quienes ya no pude decir que no, y mañana envió mi discurso a Valmar, que es quien debe contestarme.

Es posible que tenga que ir a esa tres o cuatro días a principio del que viene: dígame V. si vive todavía en la C. de Jorge Juan, o envíeme sus señas para avisarle y que nos veamos. Las de mi casa son Victoria16, pral.

Carlos Fernández Shaw me escribió hace unos días una carta, a la cual le contesté a su casa y no he vuelto a saber más de lo que él me preguntaba y yo le respondía; puede que en su casa hayan cogido la carta y no se le hayan dado; dígaselo V. puesto que, según el papel del Ateneo en que los dos me escriben [Vs] supongo que se ven frecuentemente.

Haga V. presentes mis más cariñosos recuerdos a la señora y enseñe a sus chiquitines a quererme; y me alegro de ver que no se olvida V. como no le olvidará nunca su abuelo

J. Zorrilla

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque