jueves, 26 de diciembre de 2013

Carta 22ª de Zorrilla a Velarde

En la playa  (J. P. Narvaez)
Zarauz, 17 Oc[tu]bre [1887]

Mi querido Pepe: enfermo, aburrido y desesperado, por razones que no son para escritas, me salí de mi casa hace dos meses y estuve en Palencia y otros puntos hasta que vine aquí a cumplir malamente a Carmen Guaqui la palabra de hacerla una visita. Aquí me serené un poco, pero este cambio a una calma inacostumbrada trajo un ataque de bilis que me ha tenido unos días en cama y me ha impedido ir al congreso literario, para el cual pedí y pagué mi billete.

Como mis penas y mis afanes son íntimos y del alma, y no pueden confiarse a nadie porque ni tienen consuelo ni pueden tener remedio sino con el fin de la existencia, me los paso yo solo, humillado y oscurecido por voluntad propia.

Yo tengo la mano de Dios puesta sobre el cogote, y jamás levantaré cabeza por castigo expreso de su Divina Providencia, y como contra Dios nadie es valiente, y el suicidio no entra en mis creencias…: «velay Usted», como dicen por aquí.

En estas circunstancias en que mi alma, embargada por un profundísimo hastío, vive casi desesperada, incapaz de producir trabajo que la distraiga, es imposible que yo complazca a la viuda del malogrado Augusto Llacayo, a la cual no puedo yo abrir el infierno de mi corazón.

La escribí una vez, diciéndola q[u]e la biografía de un hombre recientemente desaparecido de entre los vivos tenía que ser escrita por un amigo intimo que pudiera dar detalles personalísimos y familiares que caracterizaran al difunto, y no podría escribirse como la de Sócrates o el padre Mariana. Ella creía que mi nombre serviría de escudo a un trabajo malo mío, y no lo ha querido entender, creyéndose desairada por mí. Ahora bien, yo tengo que hacer un trabajo oral, casi deshonroso y brutal para mi edad, con el objeto de obtener una cantidad no pequeña para dar a fin [de] año otra dirección a mi casa y pagar mis deudas, y no puedo dedicarme a más trabajo que al rápido y forzado que exige el escaso tiempo.

He aquí mi plan (para V. solo). Tengo que estar aquí hasta el 22 al 24 por aguardar cartas de Francia y de esa; el 25 iré a San Sebastian; del 26 al 27 iré a Valladolid, donde estaré dos días; y el 31 [de] octubre o el 1º de no[viem]bre caeré en Madrid. Si los condes de Guaqui vuelven cuando yo o próximamente, me hospedaré en su palacio como siempre y, si no, le avisaré dónde entonces hablaremos de todo.

Entretanto (hasta el 22) he aquí las señas:
Provincia de Guipúzcoa
A D. J. Z. en casa de los Sres. Conde de Guaqui
Zarauz

Y se acaba el papel. Cariños a la señora y que Dios los bendiga como J. Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)

Marta Palenque

viernes, 20 de diciembre de 2013

Carta 21ª de Zorrilla a Velarde

Arco de la Villa (Juan Pedro Narvaez)
21

Valladolid 12 Dic[iem]bre, [18]86

Mi querido nieto en Apolo y en la gratitud que le debo por tanto empeño como por mí ha puesto siempre por escrito y de palabras: le agradezco a V. infinito el artículo q[u]e no ha habido necesidad de poner en el imparcial, que me vuelve la espalda porque no quise darle los versos del Cantar del Romero la noche de su lectura, esto es todo. No pensemos más en él y buenas noches.

Lo de la tauromaquia [se] me ocurrió por haber encontrado el ejemplar de la de Pepe Hillo al arreglar mis papeles, pero no teniendo ya novedad no hablemos tampoco más de ello y discurriremos otra cosa.

Lo que más me aflige es el comienzo de su carta en que mienta disgustos, enfermedades y escaseces que le atormentan y por los cuales ha tenido que retrasarme noticias suyas. Yo estoy también rodeado de pesadumbre, y tan hastiado de la vida como de las letras, y muy próximo ha buscarme un agujero por donde tirarme de cabeza a la eternidad. A mí no me salva ni la bula de Meco, porque yo llevo el infierno dentro de mí mismo, y como yo me tengo [sic] la culpa, según el mundo vulgar, no tengo ni el derecho de quejarme, ni el consuelo de contar mis miserables desventuras.

Mi pena es hoy mayor al no poder ofrecer a V., no consuelos banales de palabras, sino unos cuantos puñados de pesetas con que compartir les escaseces de ambos, porque las mías en el fin de diciembre con las dos estafas que me hacen en Barcelona, [Conque] de mis obras completas ni del cantar del romero, que me le han vendido solo con 50% de rebaja, me han reducido a 25 ejemplares del cantar del romero y a mil duros que dicen que le debo, y que me demandan si me niego a seguir la publicación, bajo la base de que yo sigo dando notas y ellos sigan comiendo de el [sic] producto. ¡Vea V. qué porvenir para el 87! Pero maldita sea mi suerte, como dijo el bruto de Ducazcal, y me cago en mi alma, como yo digo. Si para el mas de enero no arrebaño, no importa cómo ni dónde, unos cantos duros que enviar a V., que a eso y más están obligados los abuelos con los nietos, y si puedo irme ahí y poner un [casucho], ya daré con uno o varios librejos que escribamos juntos y le den a V. al menos la mitad de un pan y el pico de mi discutida y trabajosamente arrancada pensión. Y basta de esto porque obras son amores, que no buenas razones.

Mi sobrino Esteban Escobar, a quien V. conoce, irá a ver a V. a su casa y le buscará en el Ateneo para que le ayude a V. a enviar el ejemplar de los Gnomos a la duquesa a Lisboa, porque el apoderado de su palacio no ha querido ni recibir a Esteban, ni encargarse de enviarle el libro. Ya sabe V. que la soberbia de los señores suelen encargarse de tenerla por ellos sus criados, y yo debo a la duquesa el 1er ejemplar, que si queda en su casa hasta que vuelva puede que le reciba en el valle de Josafat. V. por sí mismo o por alguno de sus íntimos puede averiguar su dirección en Lisboa y Esteban se lo certificará. Ya que yo tengo la pensión del Gobierno, más que nunca quiero ser cortés con la duquesa, no vaya a pensar nadie que lo era mientras ella me pensionaba y ahora hago con ella lo que Ortega Munilla con nosotros. No hay más papel. Adiós cariños, besos, abrazos, y suyo

Zorrilla

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Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891)

Marta Palenque

domingo, 8 de diciembre de 2013

Carta 20ª de Zorrilla a Velarde

Las dos torres (J. P. Narvaez)

20


Valladolid, [Octubre] 12 [18]86

Sr. D. José Velarde

Mi queridísimo amigo: no le he podido escribir a V. antes porque el frío del camino, el temporal endemoniado que aquí reina y las nieblas húmedas [ilegible] me han exacerbado los dolores y me han producido unos reumas en los brazos que ni puedo fijar la atención en nada ni puedo mandar a los dedos rebeldes el servicio de la pluma

De negocios nada le digo, porque Yosoya un bruto abandonado de Dios y del sentido común, y estoy destinado a vivir mal a morir peor, sin haber logrado nunca nada de lo que pueda hacerme cinco horas feliz sobre la tierra.

Dígame V. algo de cómo quedé y me dejó V. con Ángela Medinaceli, que yo supongo que bien, por haber dejado tan buen abogado.

No pudiendo trabajar estos días, me he entretenido en pasar papeles y libros a unos nuevos estantes, y entre muchas cosas inútiles me he encontrado una tauromaquia de Pepe-Hillo, impresa en 1796 en Cádiz, con un retrato del diestro, grabado en madera que no hay narices con que verlo. Yo no recuerdo ya si la tauromaquia de Montes (que se la escribió Serafín Calderón) hace mención de esta de Joseph delgado (alias) Illo y supongo que de ella no hay propiedad ninguna. Me ocurre, si con los tres o cuatro artículos de V. y Navarrete, uno Mío dirigido a los dos, y unas cuantas páginas de barbaridades comparando el antiguo aplomo y la antigua sencillez de la escuela vieja con los quiebros y menos inverosímiles, y la prolongada e insensata faena de los diestros actuales, y dando media docena de zurras a los cronistas taurómacos, y a los diestros y a los empresarios, y a los ganaderos y al público, so pretexto de comentar el arte de torear de Pepe Hillo, podríamos hacer un libro que nos valiese más que todos los que, mal o bien, han de llevar nuestro nombre a la gente venidera. Piénselo V. y si la tauromaquia de Hillo no está reimpresa procurándome no me [ilegible] de toreros que se publicó hace años recién venido yo de Méjico yo le haré a V. un plan muy sencillo para agenciarse [ilegible] a costa ajena que [ilegible] en el mismo modo [ilegible].

¿Cómo está la señora? ¿Cómo los muchachitos?

A mí se me debe de haber muerto el apoderado de Roma, porque ni [a]parece mi sueldo ni contesta nadie a un telegrama con repuesta pagada que envié hace dos días.

No hay más papel. Cariños a todos chicos y grandes, y suyo siempre

Zorrilla.

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Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque

sábado, 30 de noviembre de 2013

Carta 19ª de Zorrilla a Velarde

Gabriel de la Riva
19

Viernes 18 [¿1885 Madrid?]

Mi querido Velarde: yo estoy malo y harto ya de tanto disgusto como me llueve. Es preciso que nos veamos.

Ángela ha venido: yo voy a enviarla no más una tarjeta para que sepa dónde estoy, no tengo derecho a otra cosa no habiéndome contestado a la carta última, que ella misma me pedía que la enviara por medio de Mesa, su apoderado aquí, y cuya carta estoy seguro que no ha recibido.

Necesito pues su consejo de V. que es el único que está al tanto de mi posición con ella, sin aclarar la cual no puedo dar paso sin arriesgarme a resbalar.

Mañana sábado iré antes de las 12 a ver a V. si no voy esta tarde antes de esta carta.

Mil cariños y suyo

J: Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).
Marta Palenque

lunes, 25 de noviembre de 2013

Carta 18ª de Zorrilla a Velarde

El puente de madera (Narvaez)
18

Miércoles 24 [Madrid, ¿1885?]

Mi querido Velarde: desde el día que estuvo V. en el hotel no tuve mejoría alguna. Como el lunes llovía, no me atreví a ir por la noche a casa de la Duquesa; ayer martes salí, por los enojados negocios que traigo, a ver al abogado y al médico y tuve que acostarme a las seis de la tarde. Son las10 y media y me siento para escribirle a V. porque mi pobre mujer dice, y dice bien, que, no pudiendo hacerme aquí ninguna operación en la boca por la inflamación y la neuralgia, mejor cuidado estaré en mi casa que en un hotel, y esto me lo dice en carta que me trae el inspector de los caminos de hierro, tío de la demoiselle de compagnie de mi mujer, con billete y orden de acompañarme en el tren primero que salga.

Por la letra comprenderá V. mi estado febril: no puedo sujetar la mano, creo que llega la caducidad en tren exprés.

Diga V. pues a la primorosa Duquesa que no me he atrevido a presentarme en sus salones con la cara entrapada y la barba mal echa; su servidumbre me hubiera tal vez tomado por un escapado del hospital, y sus amigos comensales por la estatua del comendador que había pasado por una carbonería en vez de atravesar la [marco] de la casa de Don Juan. Dígale a V. pues a mi gentil amparadora que, con la faz presentable y los versos legibles, ya no la asustaré y haré un poco mejor figura en el mes de noviembre cuando vuelva a ponerme a sus pies, y que, entretanto, a uso de nuestros abuelos, que

la beso las manos,
más que en su palma
no oso yo besar nada
más que su alma.

Y con cariño y besos a los niños y mis recuerdos a la Señora, le envía un abrazo su viejo

J. Zorrilla.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008
Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).
Marta Palenque

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Carta 17ª de Zorrilla a Velarde

La fuente nueva (Narvaez)
17


Domingo 20 [¿1885? Madrid]

Mi querido Pepe: anoche al despedirme me dijo Grilo que iba esta noche a casa de la Duquesa y que ahí me esperaba. Si [ilegible] algo va a meter la pata y a echármelo a perder.

He resuelto hablarle claro y no andar con indecisiones. De la Guaqui y la de Vallejo estoy seguro, y si a la Guaqui no le viniera bien el momento se lo pediría ella a su padre el duque.

Esto me parece lo más pronto y lo más derecho, y lo dejamos para el lunes, puesto que Ángela [duquesa de Medinaceli] no sale por la noche y el lunes a primera hora la puedo coger sola.

Yo dije a Grilo que dudaba poder ir hoy por compromisos anteriores y por sentirme malo.

Vd. Si va diga que solo estando malo o teniendo alguna otra dificultad con el Subsecretario de fomento, con quien sabe V. que tenía cita, puedo faltar.

Yo diré aquí lo mismo porque efectivamente tengo que volverle a ver, porque el documento que me ha traído hoy no sirve. Me lo trajo el mismo Picatoste, pero no he comprendido si los criados no lo recibieron o él no quiso subir.

Cariños a la señora y a los muñecos y suyo

Pepe

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Carta 16ª de Zorrilla a Velarde

El Río (J. P. Narvaez)
16 Viernes 29 mayo [1885, Madrid]

Mi querido Pepillo: llegué esta mañana; me hospedo en casa de los Condes de Guaqui. ¿Quiere V. billetes para mi recepción en la Academia? Mañana estaré en casa de 12 a una. Se entra por la Calle del Sordo, núm. 12, jardín.

No tengo tiempo para más. Le quiere siempre

Zorrilla

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Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque

martes, 29 de octubre de 2013

Carta 15ª de Zorrilla a Velarde

Conil ( J. P. Narvaez)
15


Valladolid, 20 marzo 18[85]

Mi querido Pepe: tenía entendido que estaba V. en Sevilla, y como no sé si ha cambiado V. de casa le dirijo esta al Ateneo, y por eso tampoco le he escrito a V.

Tuve que venir aquí en septiembre último porque ya comenzaban los concejales a pensar en suprimirme un sueldo que me han señalado de 18.000 rs. del cual me descuentan el 20% por parecerles desaire el vivir en otra parte, y la maldita necesidad me hace apechar por tal exigencia, que es una de las calamidades mayores que me han caído en mi vida encima. Esto es una sentina de chismes y nadie hace nada más que perder el tiempo en visitas y maledicencias: parece que todos son millonarios; por poco buen tiempo que haya a paseo y a tomar el sol en invierno y la sombra en verano, que es la ocupación de los españoles.

No se puede vivir más que en Madrid o en Barcelona; las demás capitales de España tienen costumbre de villorrios.

Yo escribo continuamente insensateces y vaciedades para ganarme la vida, de la cual estoy ya harto. El mes próximo entraré en la academia, con lo cual concluiré de despopularizarme, porque lo único que me abonaba era no ser nada ni tener nada; en siendo académico y recibiendo pensión, yo soy cualquiera, pero hay que vivir. Si no hubiera cometido la torpeza de volverme a casar hubiera dado un ejemplo de salvaje independencia y hubiera siempre tenido las manos y los pies libres, pero a lo hecho… ¡Joderse!

Otro arrastre inevitable: mi entrada en la academia, que será a fines de abril, con un discurso en verso, por el cual me tendrán que volver a echar, aunque con no volver es lo mismo. No puede V. figurarse lo que yo detesto todos esos cuerpos importantes que para nada sirven, pero se tomó mi repulsa por un lado tal, y se metieron en ellos personas a quienes ya no pude decir que no, y mañana envió mi discurso a Valmar, que es quien debe contestarme.

Es posible que tenga que ir a esa tres o cuatro días a principio del que viene: dígame V. si vive todavía en la C. de Jorge Juan, o envíeme sus señas para avisarle y que nos veamos. Las de mi casa son Victoria16, pral.

Carlos Fernández Shaw me escribió hace unos días una carta, a la cual le contesté a su casa y no he vuelto a saber más de lo que él me preguntaba y yo le respondía; puede que en su casa hayan cogido la carta y no se le hayan dado; dígaselo V. puesto que, según el papel del Ateneo en que los dos me escriben [Vs] supongo que se ven frecuentemente.

Haga V. presentes mis más cariñosos recuerdos a la señora y enseñe a sus chiquitines a quererme; y me alegro de ver que no se olvida V. como no le olvidará nunca su abuelo

J. Zorrilla

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque

lunes, 21 de octubre de 2013

Carta 14ª de Zorrilla a Velarde

Torre Castilnovo (Juan Pedro Narvaez)
14

Barcelona, dic[iem]bre 31, [18]83

Sr. D. José Velarde

Mi querido Pepe: no extrañe V. mi largo silencio, porque los afanes domésticos, los trabajos diarios para ganar pan, y los achaques decadencia de la vejez me tienen indiferente y apartado del mundo.

Pero ni el tiempo, ni los estragos, pueden borrar de mi memoria su nombre, ni de mi corazón el cariño y amistad que le profeso.

Esta va en lugar de la tarjeta de año nuevo, para deseárselo más feliz que los pasados. En una tarjeta no cabían un aun estas cortas líneas; aquella probaría cumplimiento de las formas sociales de la gente bien educada y nada más; esta carta prueba que en medio del hastío y de la soledad que me rodea, y en los cuales yo por mí mismo me he sumido, aún brilla como una estrella en las tinieblas el recuerdo del egregio poeta y del sincero amigo, capaz de perdonarme el silencio de todo un año por las dos palabras con las cuales le testifico que nunca le olvido, que siempre vivo agradecido a sus favores y que pienso y pensaré en él, para desearle venturas, al principio y al fin de todos los años que la vida me dure.

Aunque, Pepillo, buen año nuevo y no olvide que siempre le quiere su viejo amigo

José Zorrilla

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Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque

lunes, 14 de octubre de 2013

Carta 13ª de Zorrilla a Velarde

Conil 1958 el rio y la fuente nueva
13

Zaragoza, 26 mayo [1883]

Mi querido Velarde: no me atreví a escribir a V. la repulsa de Jovellar, que me dijo que había pedido ya los que debían llevar y sólo en el caso de fallecimiento o renuncia de alguno podría ocupar su puesto nuestro recomendado. Que él se lo escribiría desde allá al Ministro de la guerra cuando llegara, y como no ha llegado en estado de escribir me parece que su promesa está escrita en la estela del buque que le ha llevado. Ya le dije a V. que el General había cambiado mucho conmigo desde que trajo a don Alfonso. No he podido hacer más: se llevó una nota mía, su carta de V. a mi, y otra nota que él puso delante de mí al margen de la mía.

No necesito yo que V. me diga que se alegra de mi bien, pero no se alegre V. por mi pensión ni por mi coronación, que tiene las noventa y nueve contra las ciento de no realizarse. Hay por Madrid, y sobre todo por su alta atmosfera, un viento contrario al autor de don Juan, y verá V. cómo la pensión no se concede antes de cerrarse la legislatura, y una vez cerrada quedaremos como hace seis años. Lo de la coronación tampoco se realizará sino en el caso en que el coronador sea el Alcalde constitucional, representante del pueblo. En Valladolid no empezaré a cobrar hasta julio, y sé que ya se trata en el Ministerio de estado de suprimirme los cien duros de Roma, so pretexto de que ya el gobierno me los va ha dar por otra parte.

Con que en vista de esto he hecho como Don Quijote mi tercera salida, a enseñarme por las provincias para que vean que aún vivo, y a ganarme, como un saltimbanqui o un sacamuelas, exhibiéndome por los teatros por un puñado de pesetas que me ayuden a pasar el verano y a llevar a los baños a mi mujer que los necesita. Ya que por arriba no puedo conseguir nada, me he echado a pedir limosna al pueblo para quien he escrito y por todas partes me recibe como su padre al hijo pródigo, con los brazos abiertos. Algo es algo y aún no he muerto yo en España. ¿Quién sabe?

Esta es la situación, una prueba de que el gobierno me deja pedir limosna y que el pueblo me la da con gusto, de lo cual deduzco que yo soy el poeta del pueblo, no hay en esto deshonra alguna. Con que ¡a vivir! Y a querernos mucho. No sé dónde voy desde aquí, pero iré a todas las provincias que me quieran oír: como [Narsés] y Belisario, Pepe.

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

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Marta Palenque

jueves, 10 de octubre de 2013

Carta 12ª de Zorrilla a Velarde

Casa de Velarde nº 6
12


Febrero 6 [1883]

Mi querido Joselillo: estoy esperando el telegrama que le encargué a V. que me pusiera avisándome la salida de Jovellar.

Tengo una carta para ésta llena de explicaciones y satisfacciones, que sólo por V. le hubiera dado, para que preceda 24 horas a la recomendación cuando yo me haya reconciliado con Jovellar, sin esto estoy seguro que su recomendado de V. sería desairado.

Yo estaré aquí hasta el 15 al 17. Como por ahí y por aquí me salen mal las cosas. Tendré que emprender una hégira deshonrosa y vergonzosa, para mí y para los que me la dejan hacer, para ganarme unos reales. Si Jovellar se viene a embarcar aquí, aquí le visitaré yo, y, como supongo que Riquelme vendrá un día de estos, le veré y le interesaré por su condiscípulo de V.: las palabras de Riquelme valdrán más que todas mis cartas.

Los de Valladolid me dicen que todavía falta que el Ayuntamiento nuevo apruebe en el presupuesto la partida de mi sueldo, sin lo cual no se me puede pagar. Por lo visto sólo para mí tiene mal de ojo el dinero que en España le dan a cualquier hijo de puta.

La infanta me envió con el Marqués de Nájera las gracias por unos versos muy bonitos y son II0, que la escribí en el álbum.

Núñez de Arce me escribió perdonándome la vida y asegurándome en carta de 15 renglones escrita por amanuense que se acordaría de mí en cuanto hubiera ocasión.

Tengo pues que tirar por otro lado y, aunque aquí tengo mis dificultades para el cobro de la acciones, mi cuñado quedará aquí en mi lugar y yo me voy por ahí a proclamar la bula de la cruzada a favor de mí mismo, por no ir a morir a Francia, resuelto a no vender a los franceses mis obras y a morir sobre el trabajo.

¡Con que mucho ojo! [avíense] y cuente con la carta y sobre todo con la ayuda de Riquelme, a quien, a fuerza de importunarle yo, concluirá por enviar a Orejuela a Manila, si yo no valgo un carajo, lo que es muy probable.

Me quedo solo en casa, mientras se han ido todos a ver las máscaras, para escribir correspondencia atrasada. Esta es la carta nº 19 y ya es de noche.

No tengo más tiempo que para decirle que le quiere siempre su abuelo

José

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

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Marta Palenque

jueves, 3 de octubre de 2013

Carta 11ª de Zorrilla a Velarde

11
[Barcelona 1883]

Mi querido Velarde: he estado fuera de Barcelona siete días y he recibido hoy su carta de V. del 29 pasado.

Insito en que una carta mía hoy para Jovellar será una carta de Urías. Jovellar está ofendido y quejoso de mí porque no le he visto en trece meses. En la angustia en que me he ahogado y me estoy ahogando hace dos años no he tenido humos para ocuparme de etiquetas ni fórmulas sociales. Sabe V. que al Marqués de Dos Hermanas, que se ha portado conmigo mejor que un hermano, no lo he visto en once meses y no he [a]parecido hace un año por el Ateneo, que siempre es un centro de publicidad. Si yo veo y hablo a Jovellar ya puedo dar vuelta a mi posición con él, pero si recibe una carta mía, la contesta con otra. En cuanto reciba V. esta averigüe cuándo sale Jovellar de Madrid y si sale por este puerto: yo retrasaré mi salida para Valladolid hasta que vuelva. Le enviaré a V. una carta mañana para que le den el manuscrito del Cid que está en un cajón abierto en el hotel de embajadores; V. se lo lleva de mi parte con una carta de recomendación par Orejuela. Le dice V. que la conclusión se la daré yo aquí cuando pase para embarcarse y , entonces es tal vez segura su aceptación.

Yo quiero no engañar a V. ni a Orejuela: conozco [a] mi gente con una carta no se hará nada; sin embargo, se la enviaré a V. mañana, con la otra. No lo hago esta noche porque mi mujer está en cama y yo no he dormido hace dos noches por negocios muy necesarios que traigo entre manos, que me han hecho ir a Tarragona, a Mataró y a Gerona en siete días para deshacer una equivocación que iba a echarme abajo mi pobre empresa editorial, único porvenir que me queda.

Con que hasta mañana y telegrafíeme en cuento sepa lo de Jovellar.

Si humanamente puede un hombre servir a otro, aun a costa de su vergüenza, yo soy ese y Orejuela irá a Filipinas con Jovellar, o le enviará Riquelme.

Sin más suyo

Zorrilla

Boletín de la Real Academia Española Tomo LXXXVIII Cuaderno CCXVIII Julio-Diciembre de 2008

Cartas de José Zorrilla al poeta José Velarde (1881-1891).

Marta Palenque