jueves, 30 de junio de 2011

Alegría (canto V primera parte )

ALEGRIA  (Poema)

Canto Quinto

Sedienta de rocío
Se entreabre la tierra, recocida
Por los últimos soles del estío;
Muere, por las arenas absorbidas,
La fuente que antes engrosaba el río;
Nubla la luz el humo del rastrojo;
Del bosque la frondosa cabellera
Se va tiñendo de amarillo y rojo,
Y parece que escapase la vida
Tras el ave del estío pasajera
Que en busca de su tierra prometida
Las alas fugitivas acelera.
Mas si áridos los montes y campiñas,
Afrentando a las verdes esmeraldas,
Aun tienden de las lomas por las faldas
Sus retorcidos pámpanos las viñas,
Y el racimo apretado,
Encendido el color, se acaramela
Por los rayos solares retostado,
El robusto olivar sus ramas mece,
Oreando su fruto regalado,
Que al madurar se ablanda y ennegrece;
Esparce su perfume el membrillero,
El jugoso abridor se aterciopela,
Se reviste de azahar el limonero,
Y por ricos azúcares hinchada,
Como boca que se abre a la sonrisa,
Revienta la dulcísima granada.

miércoles, 29 de junio de 2011

8ª Carta de Lucia Castro viuda de Velarde a Luis Montoto


Sr. Dn. Luis Montoto
Mi distinguido amigo:
Estoy aquí por tres o cuatro días, tendría mucho gusto en verle y para evitar a V. molestias le esperaré cuando a V. le sea mas cómodo, advirtiéndole que cualquier hora es buena y que no pienso salir de casa fijamente a ninguna hora después de misa temprano ni hoy ni mañana.
De V. muy atenta y afma.
Lucia C. de Velarde
S/C. Alfonso XII-35
5-31-[18]93
 Esta carta se conserva en la Bibliotea General de la Universidad de Sevilla

domingo, 26 de junio de 2011

Epístola Moral

Los Inventores; El primero de la izquierda Diego Gil

Al Sr. D. Gaspar Núñez de Arce

Cuando un pueblo en los vicios se encenaga,
Enviado por Dios, surge el profeta
Que con el rayo y con la peste amaga,

Y la indomable perversión sujeta,
Como al indócil bruto con el freno
La vigorosa mano del atleta;

Que quién lleva los vicios en su seno,
Así como los brutos al castigo,
Sólo teme al relámpago y al trueno.

Tú eres poeta, como yo, y testigo
Del mal que a la virtud mina en su base,
Y no debes llorar; canta conmigo,

Aunque el dolor tu corazón traspase,
Y sea nuestro canto un anatema,
Lluvia de fuego y huracán que arrase,

Ha de ser inmortal nuestro poema;
Que bien se expresa lo que bien se siente,
Y cuando la virtud es nuestro emblema,

jueves, 23 de junio de 2011

7ª Carta de Lucia Castro viuda de Velarde a Luis Montoto


Sr Dn Luis Montoto
Mi distinguido amigo: Con mi prima la Sra. de Cabeza envié a V. el otro día los apuntes.
Hoy le escribo para molestarle nuevamente, pidiéndole mil perdones y dándole gracias anticipadas.
Recordará V. que el 22 de este mes es aniversario de mi terrible desgracia.
En este desgraciado pueblo la iglesia está en completo abandono, no hay mas que dos sacerdotes, uno dice las misas de S. Gregorio de mi tío Pepe, muerto recientemente, y estas misas no pueden interrumpirse, y el otro a quien yo tenía encargado el funeral y varias misas rezadas, me avisa que tiene que marcharse fuera y no puede.
En el apuro de no poder ofrecer sufragios por mi inolvidable y desgracio Pepito, voy a hacerlos en Sevilla el 21 y el 22 tengo misas y la exposición del Santísimo todo el día, por su alma en el Convento de Mª Reparadora calle Sta. Clara.
¿Podría V. conseguirme del Sr. Arzobispo indulgencia para ese día? En la forma acostumbrada en estos jubileos o como a V. sea mas fácil.
Siento muchísimo ser a V. tan molesta y reiterándole mi reconocimiento es de V. atenta y afma. q.v.m.a



Lucia de Velarde

Esta carta se conserva en la Bibliotea General de la Universidad de Sevilla

martes, 14 de junio de 2011

16ª Carta de José Velarde a Luis Montoto

P/D ¿Me puede V. proporcionar el
libro de las 500 comparaciones de
Rodríguez Marín?
¡Gracias!

Ateneo Madrid 20 Dbre 88
Queridísimo Luis: grande alegría me produjo la felicitación de V.
No pasa quizás día sin que me recuerde aquellos felices en que nos reuníamos a despotricar en el universal.
¡Oh si volvieran! En Dios espero que tornaran, pues mi alma vive en Sevilla y allá acabará por arrastrar mi cuerpo.
Y en Sevilla lo que más quiero es a V. su buena amistad, su sabia conversación, su hondo sentir y su pensar elevado.
Soy ingrato quizás con la Corte donde se me considera y quiere a más de lo que merezco, y en la que he ganado alguna gloria, y me promete favorable porvenir. Pero no puedo por menos que volar la vista atrás y con vista entretener el corazón en los recuerdos de mi Sevilla y del pueblecito donde corrió mi infancia.
Quede esto secreto entre nosotros no sea que se me enojen los Madrileños y me echen debajo de la peana en que han subido.
Vamos ahora a V. El primer ejemplar de su libro ”Un paquete de cartas etª vino a parar a mis manos y lo devoré.
¿Qué quiere V. que le diga de él? Sin que el cariño me ciegue le juro que no conoce rival.
¡Cómo escribe V. amigo mío! ¡Qué manera de manejar la lengua castellana! ¡Qué alegría que riqueza, que donosura que claridad y que sabiduría!
Venga ese diccionario de Modismo que será la con la gloria de V. la de las letras sevillanas y después…. Después… escriba V. mas versos, si porque yo quiero que siga V. siendo poeta.
¡Ay que yo con los sabios no me puedo entender, por ignorante y con los poetas mal que bien, me entiendo.
Por cierto que su libro de V. ha de servirme de mucho. Si ha leído V. los cantos que llevo publicados de mi poema Alegría había V. encontrado en él muchos refranes y modismo de nuestra tierra, no se si bien o mal aplicados.
¡Cuanta falta me hacen los consejos de V.! Ellos echaron en mi la semilla del buen gusto, ellos quizás me hicieron regular poeta.
¿Y su mujer de V.? ¿Y su hijo? ¿Cuántos tiene V.? Abráselos en mi nombre.
Yo sigo tan feliz, aunque tan sin dinero como siempre, pasando (ahora por ejemplo) grandes necesidades ¿Más que me importa si mi mujer está como un sol y mis hijos comos seis estrellas?
Adiós amigo mío del corazón reciba V. un estrechísimo abrazo con la enhorabuena de Pepe Velarde
En C Jorge Juan 5 .3º

  Esta carta se conserva en la Bibliotea General de la Universidad de Sevilla

sábado, 11 de junio de 2011

La Fe

Convento de la Victoria
Al cantor de la duda el eminente poeta D. Gaspar Núñez de Arce

I

La musa del dolor llora, suspira,
Toma del niño el tembloroso acento;
Mas no arranca a las cuerdas de la lira
La voz tonante que estremece el viento
Y en tus sublimes cánticos se admira.
Si cantaste la duda consternado,
Del vate la misión dando al olvido,
Es que, más bien que ciego, deslumbrado,
No sordo a la razón, sino aturdido,
El pensamiento tuyo deliraba
Por la fiebre del genio enloquecido.

II

-La fe agoniza, la virtud acaba,
El valor en los pechos languidece,
Se oculta tras el sofisma,
La esperanza al nacer se desvanece
Y Apolo mudo en su dolor se abisma.
Presa de un infernal desasosiego,
Atropellando, en su apetito ciego,
Derecho, libertad y religiones.
Ritos, tronos, altares, leyes, hechos,
Van en vertiginoso torbellino
Rodando aglomerados y deshechos
Al rudo empuje de fatal destino.
Sucede a la razón la ardiente tea
Y en cabañas, y en tronos, y en altares,
Con roja luz vivísima flamea;
Con el ronco bramido de los mares
Todo en profundo abismo se derrumba,
Y es ya la tierra solitaria tumba
Formada por escombros seculares.

jueves, 9 de junio de 2011

6ª Carta de Lucia Castro viuda de Velarde a Luis Montoto

Las Cabezas (P. Sevilla)
Febrero 14/[18]93
Sr. Dn. Luis Montoto
Mí distinguido amigo:
Mucho siento los malos ratos que según su reciente carta ha pasado con los males de su Sra.; pero mucho me alegro que todo haya terminado tan felizmente por lo que le doy mi cordial enhorabuena.
¿Cómo le pediré yo a V. perdón por los apuntes que de incluyo tan largos, tan ñoños, tan minuciosos y quizás tan inútiles.
Le aseguro a V. que me da vergüenza y que comprendo que se asustara V. y reirá al verlos y a no ser V. en quien tanto fiaba mi pobre Pepe y quien claramente conoce lo que para mi vale su adorada memoria, y el sagrado afán de influir el ánimo de V. en todo lo que el fue como hombre y como artista me ha hecho escribir cuanto he recordado, para que V. con su buen talento y exquisito gusto, escoja lo útil ya que los datos y fechas exactas nos faltan. Recuerdo que dijo V. que le faltaba un folleto de “Alegría” Hay publicados “Alegría” “ El holgadero” “La fuga” y “Habladurías” .
Falta el ultimo canto que dejó escrito, que consta de dos partes, la 2ª que publicó “La Ilustración” el 30 de mayo del 92 después de mi desgracia y la 1ª parte debe estar en el almanaque del 91 o en alguna Ilustración de 1ª de ese año o fines del anterior.
Cuando tenga V. su trabajo al concluir activaremos la edición de “Alegría” y si V quisiera lo publicaremos en la Ilustración” pues a mas de lo que vale su firma de V. me cuento con insuficiente influencia con A. de Carlos para que lo inserte cuando lo creamos oportuno.
Vuelvo a pedirle mil perdones su atenta y afma. q.r.m.b.
Lucía Velarde
Esta carta se conserva en la Bibliotea General de la Universidad de Sevilla

domingo, 5 de junio de 2011

El Capitan Garcia


Castillo desde Sta. Catalina

Al centro militar de Madrid

Lentamente de los valles
La noche subiendo va,
Y al quedarse todo en sombras,
Y silencio y soledad,

-¡Centinela alerta!- se oye
A lo lejos exclamar,
Y otra voz más a lo lejos
Responder: -¡Alerta está!-

Entra la noche tan fría,
Que en las fuentes del lugar
El agua, muda, se para
Y se convierte en cristal,

miércoles, 1 de junio de 2011

11ª Carta de José Velarde a Luis Montoto

ATENEO CIENTÍFICO
LITERARIO Y ARTÍSTICO
DE
MADRID
12 Febrero 1880
Queridísimo Luis: no puede V. explicarse con cuanto placer he leído las atinadas observaciones que hace sobre mi poemilla
Aquí no hay ni quien tenga gusto literario ni quien critique ni quien sepa nada entre los que escriben de estas cosas.
¡Que razón ha tenido siempre amigo Montoto en asegurar que el buen gusto de V. y su claro entendimiento eran de 1ª fuerza!
Todavía no he encontrado entre tanto sabio quien aventaje a V.
No me crea V. adulador, esto mismo le digo a todo el mundo aquí y a todos leo su carta con []
Efectivamente escribí el poema a vuelapluma lo hice para la inundación en 8 o 10 días lo tenía pensado de antemano y lo iba a desarrollar en 4 cantos, en 7.000 versos próximamente y lo encerré en 400.
De aquí provienen la mayor parte de las faltas que V. señala lo imprimí a escape y sin corregir las pruebas. Calvo no lo pudo leer entonces, por un suceso que no quiero contar porque ofende a un hombre a quién le debo mucho, y tuve que arrancar la hoja en que está la dedicatoria y aguantar tres meses con la edición hecha, a darlo a leer.
Estoy empezando otro poema y quiero que V. me de su opinión y sus concejos antes de meterme en el de lleno.