jueves, 30 de abril de 2015

Manuel de Palacio

A la memoria del malogrado poeta Don José Velarde
Fue cual la del relámpago su vida,
que a la vez nos encanta y nos aterra;
tropezó en las miserias de la tierra,
y a mas alto volar, mayor caída.
Con alma noble, de virtud henchida,
hizo a lo bajo y ruin constante guerra,
y aún, a través del mármol que le encierra,
conmueve su canción interrumpida.
Amó la luz, las aves y las flores,
la enervadora calma del estío,
del campo los murmullos y los colores, 
la oculta selva, el espumoso río...
todo cuanto recuerda sus amores,
mezclando su dolor al dolor mio!

sábado, 25 de abril de 2015

En Honor de Velarde


Anoche se dió en el teatro de la Princesa una función cuyos productos se dedican a remediar la desventura que sufre la familia del poeta D. José Velarde.
El teatro estaba brillantísimo, ocupando el palco regio la reina doña Isabel y la Infanta del mismo nombre.
Las damas encargadas de organizar la fiesta, duquesas de Alba y del Infantado, condesa viuda de Torrejón, Marquesa de Hoyos y doña Margarita Anduaga de Cabestany, pueden estar satisfechas.
Su iniciativa generosa será provechosísima.
Cedieron sus sueldos a favor de la viuda e hijos de Velarde, las artistas Maria Tubau, Antonia Contreras, Josefina Alvarez, Rosario Pino, Consuelo y Matilde Badillo, Natividad Blanco, Matilde Ortiz, y Remedio Egea, y señores Vico, Vallés, Manini, Manso, Peña, Perrín (D. A. y D. F.) Osuna y Galvez.
El autor de El tercer aniversario y el drama en un acto Arte y corazón, leyó unas preciosas décimas de Velarde el Sr. Perrín (D. Antonio), y en seguida la señora Contreras y el Sr. Vico procedieron a la lectura de varias poesias.

viernes, 24 de abril de 2015

Ruben Darío y Velarde

Anales de Literatura Hispanoamericana
Sergio Macías Brevis

Para un estudio del tema de lo oriental y en especial de la presencia árabe en la obra de Rubén Darío, hay que abordar puntos fundamentales como la formación cultural del nicaragüense a través de sus primeras lecturas.

El propio poeta confiesa que sus primeras lecturas: «Eran un Quijote, las obras de Moratín, Las Mil y una noches, la Biblia. Y en la Biblioteca Nacional las principales obras de casi todos los clásicos de nuestra lengua. En cuanto a las personas que le ayudaron en la selección de lecturas, fueron Fernando Velarde, Antonino Aragón y José Velarde.
Este último le deja profundas huellas también en el ámbito morisco, como con La venganza y La odalisca. Darío parece referirse a esas poesías caballerescas y moriscas de José Velarde:

Cuentos dulces, cuentos bravos,
de damas y caballeros,
de cantores y guerreros,
de señores y esclavos;
de bosques escandinavos
y alcázares de cristal;
cuentos de dicha inmortal,
divinos cuentos de amores
que revisten de colores
la fantasía Oriental

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