viernes, 29 de agosto de 2014

Republicano y liberal


Gilbert Azam (La crisis modernista en España, 1982) tilda a Jiménez de «republicano de corazón y pacifista convencido». Esta afirmación requiere matices menos contundentes, comenzando por conocer qué actitudes tenían sus maestros en política. A partir de ahí, como acontece en la poética podrá intuirse su reflejo en un Juan Ramón muy joven abierto al trasvase natural de cosmovisiones de quienes trató durante años- la peña sevillana- y de toda aquella generación, presente o pasada, pues los ausentes seguían latiendo entre los vivos mediante fortísimos vínculos sentimentales y en el subconsciente intelectual.

El poeta gaditano-natural de Conil y de modesta familia- José de P. Velarde y Yati [Yusti] (1849-1892), cuya carrera de Medicina no ejerció para dedicarse a la lírica y al drama (hizo famosa la frase:«Escribir para comer no es comer ni escribir»), y del que Montoto, recordando la vida adolescente, dice en Fruta seca (1899) de Pepe Velarde era un «joven de fantasía de fuego», estaba emparentado con Juan Ramón a través de la primera esposa de su padre, Emilia Velarde (quienes engendraron a Ignacia, hermanastra del poeta, según Enrique González Duro), y fue republicano al principio y liberal después – afirma Luis Montoto – como colaborador de La Ilustración Católica. El poeta Juan Antonio Cavestany de ideología conservadora, le abre paso en Madrid, colaborando en La Ilustración Española y Americana y formando tertulia con Núñez de Arce, Campoamor, Echegaray y Zorrilla (del que al principio fue imitador), que le protegieron, al igual que Alfonso XII por mediación de aquéllos. Velarde había dirigido El Estado Andaluz y formaba parte de la tertulia de los Velillas, Montoto, Mas y Prat y Rodríguez Marín, entre otros, y no debe andar lejos su familia, en el mundo de influencias y afectos, en la incorporación – el acogimiento- del niño Juan Ramón entre los deudos y amigos de Velarde en Sevilla, a quienes se agrega Méndez Bejarano, con quien funda Velarde, tanbien en compañía de Cavestany, el estudiantil Liceo Sevillano. Algo parecido acontece con José Muñoz San Román, a quien Velilla introduce en el mundo de las letras y Rodríguez Marín recomienda, en 1900, a Menéndez Pelayo para que obtenga «un modesto cargo en la Escuela Normal de aquí».

Miembros de los Velarde y Jiménez estuvieron involucrados en la causa republicana durante el alfonsismo. Juan Ramón, en (1961), recuerda la visita a su casa del expresidentes de la I republica, entonces diputado, Emilio Castelar (muerto en 1899), acompañándolo su tío Francisco Jiménez, y que había visto un retrato del estadista (cuyos escasos haberes suplía con una ingente producción periodística, sin dejar de asistir a las veladas de Campoamor, al igual que su paisano José Velarde) en casa del «republicano» Rafael Velarde; Avisaron de la casa de Huelva que, por la tarde vendría Castelar con mi tío Paco. Que se tuvieran abiertas las Bodegas y las Iglesias. La noticia llegó en un «parte» azul. Yo tenía una vaga idea de Castelar. Había visto un retrato suyo en casa de Rafael Velarde, que era «republicano». Al aperador le llamaban Castelar por lo que hablaba. Yo me imaginaba al personaje como un loro, un gran loro, o una máquina habladora…En la muerte de Castelar es el poema que le dedica en 1889 días después del fallecimiento del político e historiador gaditano, lo que demuestra, deduce Urrutia, la admiración que le deparó, sin embargo de dejar intonso el volumen La hermana de la caridad, en su quinta edición sin fechar, que de éste guarda su biblioteca.

En Huelva eran adalides antimonárquicos los periódicos El Centinela Republicano y la federación Latina, donde ha de rastrearse la huella de esta visita.

Juan ramón no pudo conocer a José Velarde en Sevilla, muerto aquél- en Madrid – cuatro años antes de su llegada, uno después de matricularse en El Puerto. Talvez más probablemente, a su familia. Sin embargo, está muy presente en los hermanos Velilla, a cuya memoria, durante años, dedican numerosos versos que también pudieron ser conocidos por el joven, en quien el amor a la poesía- su existencia como disciplina artística asociable a él- la base principal que animaba a esta reunión, más que nada por el desgaste que los años produce en las ideas y por el acomodo de la vida a la realidad, debió ser tema a debatir, habida cuenta el estado de convulsión política que a últimos del XIX azotó a la España colonial.
En este enlace puede ver estas páginas del libro de Juan José Antequera Luengo: Juan  Ramón Jimenez Suma y Gozarás ...

viernes, 15 de agosto de 2014

La Velada


Pozo c/ Baluarte

                                                      
A MI QUERIDO MAESTRO EL EMINENTE POETA
DON RAMON DE CAMPOAMOR

Allá del Norte en la región sombría,
Perennes en los valles son las nieblas,
En los montes altísimos la nieve
Y en el fondo del alma la tristeza.

Pálido el sol se duerme sobre el lago,
O las nubes preñadas de tormentas,
Y es el día crepúsculo medroso
Que da en la noche cuando nace apenas.

Levántase la gótica abadía
Del río caudaloso en la ribera,
Y cual nido de halcón inaccesible,
El castillo feudal en la alta peña

miércoles, 6 de agosto de 2014

A Velarde de Camilo González Osorio

Calle Alta
Abre el recuerdo, Conil,
bucea por tu pasado
encontrarás olvidado
a quien descubrió tu añil.
dibuja hoy su perfil
haz renacer al poeta,
llena de amor su silueta
se llama José Velarde
y su verso brilla y arde
reconocerlo es tu meta.

Búscalo desde su infancia
correteó por tus calles
descubrió tus mil detalles
se deleitó en tu fragancia
y partió desde esa estancia.
ámalo porque es muy tuyo
dale fama, que es lo suyo,
que Conil sea un clamor
que le dé todo su amor
y en este amor, yo me incluyo.

Estos versos se los dirigió a la Asociacion de Amigos de José Velarde, el poeta manchego Camilo González Osorio, y al publicarlos en este blog quiero tambien acordarme, de quien me los hizo llegar el también valedor de Velarde, Cristobal Aragón