domingo, 20 de julio de 2014

En el Ateneo (En honor del poeta Velarde)

Poco espacio queda para reseñar la velada de anoche que resultó un acto severo y solemne. hacemos la descripción en notas concisas, pues queremos publicar algunas de las conposiciones que se leyeron.
El público era muy distinguido; allí estaban la Marquesa de Angulo, el Marqués de Francos, la Sra. de D. Lorenzo lacave, la viuda de Rocafull con sus hijas, el doctor Marenco, el Vice-Presidente del Ateneo Sr. Diaz Rocafull, la bella Srta. Robles y la Srta. de Sullivan, el vice-consul de Austria, las Srtas. de Rocafull (D. Rafael), el distinguido escritor Sr. Martin de Barbadillo, D. JoséAsprer, Srtas. de Aranda, etc.etc.
presidió el Excmo. Sr. D. Adolfo de Castro, sentándose en el estrado todos los poetas y escritores que tomaban parte en la veladad.
Leyó primeramente el Sr. Juliá, unas magníficas décimas en las que ha hecho verdadero alarde de inspiración y unas quintillas el Sr. Loma y Corradi que tenemos el gusto de publicar en este enlace.
El Sr. Rioseco antes de leer el poema La Velada dijo algunas sentidísimas frases con la elocuencia en él característica dedicadas a la memoria del que fué querido amigo suyo. Fué en justicia aplaudido.
D. Alfoso Moreno Espinosa recreó al auditorio con la magistral poesía de Velarde titulada Ante un Crucifijo.
El Sr. Ortega Morejón leyó, además de El Capitan García primorosa leyenda, una carta familiar que dirigió el infortunado poeta, desde Aranjuez, a la ilustre cordobesa, Excma. Sra. Duquesa de Almodóvar del Rio. Aunque, como se comprenderá, no estaba destinada a la publicación dicha carta, hemos conseguido alcanzar el permiso de dar a luz. Dice como sigue:
Publicado en la Ilustracion Española y Americana

sábado, 12 de julio de 2014

Ponces y Guzmanes

El último paral
Ponces y Guzmanes

A la Excelentísima señora Duquesa de Almodóvar de Río
Romance

Al castillo de Marchena,
Que en sombra y silencio está,
Por trochas y por atajos
Llegando jinetes van.
Al instinto de sus brutos
Se entregan para marchar,
Que no rompe ni una estrella
Del cielo la oscuridad.
Preguntan bajo de adentro
A los que vienen:-¿Quién va?
Y muy quedo los de fuera
La seña prescrita dan.
Escuchase del rastrillo
Entonces el rechinar,
La poterna se entreabre,
Luce débil claridad,
Penetra el jinete, se oye
El rastrillo levantar,
Y todo vuelve a quedarse
En sombras y soledad