domingo, 29 de junio de 2014

Velada en el ateneo

Recorte de prensa
¿Triste suerte la del merito que necesita, casi siempre, desaparecer y morir para ser por todos aplaudido y ensalzado.
José Velarde bebió muchas veces, en su vida de poeta, la amargura de grandes injusticias; su carácter apasionado y su espíritu sensible, que le hacían no poder prescindir de cierta menudas menudas pasiones a las que está expuesto todo hombre que busca el aplauso o censura del público, sintieronse heridos repetidas ocasiones con dardos que consideraba inmerecidos; y sin que nosotros desconoscamos sus defectos, es indudable que fue objeto de exageradas criticas, en las cuales llegó a negarsele hasta que fuese buen versificador.
Anoche el Ateneo, rindiendo justo tributo de cariño y aprecio a su memoria,dio una velada en su honor. La docta casa recordaba los mejores y mas aplaudidos tiempos de su historia. Llenas por completo las tribunas de señoras, a tal punto, que muchas de ellas invadieron los escaños destinados a los socios,  y presentes multitud de literatos, eruditos, periodistas y políticos, el salón de sesiones ofrecía un variado y pintoresco golpe de vista, propio sólo de las grandes solemnidades.

viernes, 20 de junio de 2014

Fin de año

Pinar de Roche

¡Oh cuánto nombre de grandeza vana,
Que se creyó inmortal, desvanecido
Al extinguirse el último tañido
Con que anunció la muerte la campana!

¡Cuánto magnate de hoy, polvo mañana,
Que barrerá la mano del olvido,
Como barre el simún embravecido
Las huellas de perdida caravana!

¡Que gloria, qué poder que no sucumba?
Cuanto más alto el muro, menos fuerte
Y con mayor estruendo se derrumba.

Todo al fin en cenizas se convierte,
Y á todos deja iguales en la tumba
El nivel del olvido y de la muerte

José Velarde

domingo, 15 de junio de 2014

En la muerte de Velarde

Calle José Velarde

Cuando se siente latir
el corazón de pensar
niégase el labio a decir
lo que se sabe sentir
y no se sabe expresar.

Uno más. ¡Velarde ha muerto!
ese es del génio el destino;
de fé vió el mundo desierto
y de su fé, ya en el puerto,
juzgó pequeño el camino.

Noble, y generoso y fiero,
pero de digna fiereza
sintió que en el mundo entero
acaba el hombre sincero
donde la mentira empieza.

Luchó por vivir, luchó
porque juzgaba triunfar
y porque no comprendió
que con el mundo que halló
no sabe el génio luchar.

Del harpa de sus amores
se apagó el vibrar sonoro
y aves y arroyos y flores
consagran doliente lloro
al Rey de sus trovadores.

Porqué la muerte así hiere
al génio, no lo concibe
la mente, que alcanzar quiere
si es que viviendo se muere,
o es que muriendo se vive.

Que encierra tanta amargura
la vida de espinas llena,
que pensar no es gran locura
que vida es fuente de pena,
muerte, esperanza y ventura.

Pero ay! que al tender su vuelo
el ser adorado y fiel,
lágrimas y desconsuelo
deja tan solo en el suelo
a los que quedan en él.

Roba a los amantes lazos
de esposa o madre la calma,
y no vuelven a sus brazos
los hijos, esos pedazos
que son, pedazos del alma!

Arcanos son de la vida,
destinos que Dios decreta!
Hoy el alma dolorida
plegaria eleve sentida
por la gloria del poeta.

Sr. Loma y Corradi