martes, 25 de enero de 2011

2ª Carta de José Velarde a Luis Montoto

Sevilla y 12 Julio [18]78

Mi muy querido Luis: anoche recibí su muy grata que me ha conturbado mucho por lo donosa y mucho me ha satisfecho por lo franca y expresiva.

No se por qué ha de pensar V. que su libro ha de ser un serpentón, cuando guarda todas las reglas y se halla ajustado a una pausa clásica. No serpentín, maravilla será si corresponde lo inspirado a lo bien proporcionado y medido.

Yo tengo de ello completa seguridad y de antemano lo disfruto bueno, buenísimo.

Dios le inspire a V. porque el trabajo es difícil y haga que salga el libro como yo deseo, que aun mejor había de salir de lo que V. quisiera; tal es de grande mi empeño.

Tan desconfiado como soy en todo lo que hago; tanta confianza tengo en cuanto V. hace. Una palabra de V. basta para que yo rompa un trabajo mío o lo enmiende o lo considere bueno, y tengo a gran ventura su amistad, que me presta sabias advertencias y buenos consejos; y casi creyera que el interés me hace amigo de V. si no mostrara otro estimulo mas noble en el alma, y si los lazos de una cierta simpatía no me uniesen a V.

Yo amigo mío, no quise darle consejos en mi carta; escribí lo primero que se me vino al magín y seguí escribiendo y para no arrepentirme, ni leer la carta la eché al correo así es que ni siquiera recuerdo los disparates que le endilgué a V. en ella.

Si pudiera darle consejos lo haría muy de veras; pero V. sabe que yo se poco, que si escribo algo bueno es por intuición; y que mi carácter no se presta. Yo haría un crítico endiablado.

El plan de su buen libro me parece magnifico y muy apropósito para que V. luzca sus dotes poéticas que son singularísimas. Veo que va a tener mas dimensiones de lo que creíamos y que en vez de folleto va a salir un libro que contará quizás de 7.000 versos.

No deje V. de darme pormenores de todo que aunque yo no pueda aconsejarle, gozo mucho en saber lo que V. hace y le cobro a sus trabajos idéntico cariño que a los míos.

Yo quisiera hallarme junto a V. o al menos que pasásemos un rato como los del café todos los días para ir componiendo los trabajos acabados de hacer, tal como acontecía con mis leyendas, que V. a medida que iban saliendo de mi caletre, la iba conociendo; pero me contentaré con cargármela enterita el primer día que ponga V. el pie en Sevilla.

El café poco concurrido. Cavestany no ha vuelto a el; Benjumeda se fue, Álvarez no ha ido dos días por estar con jaqueca y cuando va llega tarde; Solo Concha Sierra me ha acompañado estas mañanas.

Nada he escrito ni he pensado en escribir estos días. Estoy de muy mal humor.

De mi libro todavía no hay nada. Ayer u hoy se habrá mandado a los periódicos de Madrid, pues Álvarez esperó a que empezara este mes para hacer el envío y para colmo de males, mandó el cajón y se le olvidó mandar el talón con el cual había de recogerse.

Veremos si se ocupan de él; yo lo creo muy difícil; pues nadie se fija hoy en libros de poesías y menos sin recomendación. Campoamor me contestó a vuelta de correo dándome las gracias y sin haber leído el libro Coello también diciéndome que mi libro le va ha dar fuerza hasta para ser hombre honrado.
Esto es todo
Mil cosas de Álvarez.

Adiós, Amigo Luis, coma V. mucho y pasee bastante para ayudar con el bienestar del cuerpo al espíritu fatigado por el trabajo tan continuado y reciba un fuerte abraso de su amigo que lo quiere

Pepe

 



Esta carta se conserva en la Bibliotea General de la Universidad de Sevilla

sábado, 15 de enero de 2011

Un alma en el mar

Desde mi ventana

¿Por qué mientras todos brindan
Cantando y riendo al par,
Aquella mujer hermosa
Tan triste y callada está?

Es ¡ay! que la Noche-Buena
Es noche de tempestad,
Y el hijo de sus entrañas
Los mares cruzando va

José Velarde

miércoles, 12 de enero de 2011

La Noche-Buena de los lobos

Desde Sta. Catalina

La noche es oscura y fría:
Baja el lobo de la sierra
Cauteloso olfateando
Y al viento dada la oreja.

Cual fuegos fatuos relucen
Sus ojos en las tinieblas,
Y con paso no sentido
Al callado redil llega.

Descuidados los pastores
La Natividad celebran,
Y el perro deja la guarda
Atraído por la cena.

De pronto tristes balidos
A los pastores despiertan.
Que ¡al lobo! gritan y azuzan
Los perros contra la fiera.

Pero tarde: llega el lobo
A su cubil con la presa,
Y tiéndese jadeante
Clavando la zarpa en ella.

En una casa mezquina
De entrada oscura y estrecha,
Sobre un mostrador echado
Está un hombre de faz seca.

Ojo avizor, oído atento,
Como el lobo cuando acecha,
Todos los sentidos pone
De su tugurio en la puerta.

Ábrese, al fin, lentamente,
Y una pobre mujer entra,
Que la manta de su lecho
En manos del hombre deja.

-Esta noche tendré frío
- Dice al bajar la escalera, -
Mas los hijos de mi alma
Cenarán, que es Noche-Buena.-

Aun más desgraciado el pobre
Que las tímidas ovejas,
No tiene contra los lobos
Ni perros que le defiendan.

José Velarde

domingo, 9 de enero de 2011

Juan Ramón Jimenez pariente de Velarde

El 23 de diciembre de 1881 nació Juan Ramón Jiménez a las doce de la noche en el número 2 de la calle de la Ribera de Moguer, un pueblecito de la provincia de Huelva. Por ser las doce y vísperas de Navidad, él creyó haber nacido la misma Nochebuena y así lo dijo en numerosas ocasiones.

Fue el último hijo de Víctor Jiménez y de María de la Purificación-Mantecón. Sus tres hermanos mayores son Ignacia (hija de don Víctor y de su primera mujer, fallecida, doña Emilia Velarde que era familia del poeta gaditano José Velarde),  Victoria y Eustaquio.

Enlace Junta de Andalucía y Centro Virtual Cervantes

sábado, 1 de enero de 2011

Feliz 2011

Salud, trabajo, paz, solidaridad, y amor a todos los seguidores de este blog en el año 2011